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| En la imgagen: Miyu, Miyu y Gin, Yamamoto. |
Capitulo 1: Is your love strong enough?
(¿Es tu amor lo suficientemente fuerte?)
canción de Bryan Ferry
Siempre era lo mismo con ese hombre. Jushiro nunca lo veía pues siempre estaba de “viaje” le decía su madre. Jushiro de verdad le creyó pero, cuando creció se dio cuenta de que su padre no solo no estaba con él por ser dueño de una gran empresa de tecnología, sino que también porque simplemente no quería. Jushiro llego a seguirlo después de la escuela y se dio cuenta de la cruda realidad. Su padre; Shigekuni Yamamoto Genryusai tenía una lujosa casa aparte de donde vivía Jushiro y su madre, una casa donde lo vio entrar muchos días con diferente chica.
Sí, ahora Jushiro sabía por qué su madre siempre se veía triste y lloraba algunas noches en silencio pensando que su pequeño hijo no se daba cuenta, pero mentira, Jushiro era más observador de lo que pensaba.
Por eso, cuando termino sus estudios trabajo duro para comprarle una mejor casa a su adorada madre que siempre cuido de él. Era una hermosa casa con un jardín lleno de flores, una casa donde al menos no recordaría tanto a Genryusai. Poco a poco Jushiro creó su propia empresa de tecnología llamándola Ukitake Corporation, en honor a su madre y, después, se cambio el apellido Yamamoto por los apellidos de su madre, pasando así de llamarse Yamamoto Jushiro a Ukitake Jushiro. Ukitake Corp. Pronto empezó a ganarle terreno a la empresa de Yamamoto hasta dejarla fuera del mercado tecnológico.
Fue entonces, cuando Ukitake Corp. estaba en su punto máximo que Jushiro se enamoro perdidamente de una morena de nombre Shihoin Yoruichi; la próxima heredera del clan Shihoin famosos por ser un clan estrictamente tradicional que se sustentaba por tener dojos en todo Japón.
Ukitake Kensei no tardo en nacer. Tanto Jushiro y Yoruichi lo amaron enseguida y les gusto tanto tener a un bebe en casa que tres años después tuvieron a su primer hija; la adorable Haruka Love, Haruka se lo había puesto Jushiro y Love fue por parte de Yoruichi. Un año después vino el serio Ukitake Toshiro con el pelo blanco igual al de Jushiro y los ojos turquesa iguales a los de la abuela Ukitake. Dos años más tarde llego la curiosa Izui Rao; Izui se lo puso Jushiro y Rao fue Yoruichi en honor a su abuela materna. Y por último, un año más tarde nació la pequeñita Miyu, de salud delicada y cuerpo frágil.
Jushiro adoraba a sus hijos y adoraba tanto a los bebes que quería tener más pero Yoruichi le dijo que ya la fabrica tenía que cerrar porque tampoco quería estar como la señora de la película Cheaper by dozen.
Aunque Jushiro tenía mucho trabajo, siempre se dio tiempo de ver a sus hijos todos los días sin falta. Siempre asistió a cada uno de los festivales de Kensei, Haruka y Toshiro, y estuvo presente cuando Izui y Miyu hicieron su primer cupcake de lodo.
Todos los momentos que pasaba con sus cinco hijos eran lo más valioso para Jushiro y Yoruichi, tenían un monton de álbumes de fotografías llenos. Tomaban fotos casi todos los días para no olvidar ningún detalle de la hermosa infancia de sus hijos.
Pero la felicidad solo duró diez años.
Posteriormente ocurrió una tragedia para los chicos Ukitake.
Jushiro y Yoruichi tenían planeado un pequeño viaje en crucero para concebir lo que sería su último hijo y… nunca más volvieron. Murieron cuando el barco en el que viajaban se hundió misteriosamente por una zona llena de tiburones. No hubo ningún sobreviviente.
Y así fue como Kensei, de en ese entonces diez años, Haruka de 6, Toshiro de 5, Izui de 3 y Miyu de apenas un año, pasaron a ser huérfanos.
El clan Shihoin intento recuperarlos pero, mediante un juez y una alta suma de dinero pagada antes al juez, los niños quedaron bajo la custodia de su misterioso abuelo Shigekuni Yamamoto Genryusai.
Ukitake Corp. quedo sin dueño y, claro, Yamamoto ocupo el lugar de Jushiro en la empresa, quedándose al mando de todo.
Sin embargo, Jushiro y Yoruichi dejaron solos a sus cinco hijos; Kensei de ahora 25 años, Haruka de 21, Toshiro de 20, Izui de 18 y la pequeña Mizuki de 17 años.
Sin embargo, ni Kensei, ni Haruka se fiaron de las intenciones de su misterioso abuelo. Al paso de los años, Kensei se fue de la mansión, pues él siempre chocaba con su abuelo en las decisiones que tomaba en la empresa. Pronto, Haruka e Izui se le unieron. Quedando solo Toshiro y Miyu.
Luego, lastimosamente, Toshiro decayó en una enfermedad rápidamente y vivía siempre aislado del mundo mientras Miyu lo cuidaba.
A la larga, un día Toshiro desapareció de repente de la mansión Yamamoto dejando sola a Miyu. Los hermanos mayores de la chica de ahora 17 años, le decían que se fuera a vivir con ellos pero ella argumento que no, pues no quería dejar solo a su abuelo.
Yamamoto Genryusai vio ahí una oportunidad para seguir manejando la empresa a través de Miyu, la única nieta que aun le adoraba, pues, cuando la última nieta cumpliera la mayoría de edad sería cuando Yamamoto devolviera el mando de la empresa a un Ukitake, al menos eso había logrado aportar un miembro del clan Shihoin junto a sus abogados.
Así que por ahora, Miyu se hallaba encerrada en su jaula de oro, siguiendo las reglas de su abuelo al pie de la letra, pero… ¿por qué? además, ¿Dónde estaba Toshiro? ¿Qué estaba dispuesto a hacer Shigekuni Yamamoto Genryusai por mantener su poderío en Ukitake Corp.?
-*-
La mañana del lunes siempre era caótica dentro del departamento 46.
– ¡Izui, levántate de una vez, maldita sea! –le fue a gritar Kensei mientras se afeitaba y luego corría de nuevo al baño.
– Vamos, Izui, no seas floja. Kensei ya está muy enojado. –fue a despertarla Haruka amablemente.
– No quiero ir, es lunes. –se quejo Izui mientras la baba se le salía de la boca.
De repente sintió que el polo norte se le metía entre las pijamas. Pero no era nada más que Kensei quitándole de un jalón las colchas.
– ¡Waaa, maldito Kensei! –le grito Izui enojada, levantándose de mal humor.
Y la rutina volvía a empezar nuevamente.
Izui a regañadientes se levantaba desayunando cereal. Haruka preparaba su portafolio de documentos, pues era la asistente de un importante empresario. Y Kensei, al igual que Haruka, se vestía pulcramente para asistir a su trabajo de oficina mientras tanto, Izui aún asistía a su primer año de universidad.
Los tres hermanos, a pesar de las peleas matutinas, siempre se llevaban bien. Cuando perdieron a sus padres y se fueron a vivir juntos, se hicieron cada día más unidos.
Kensei aparco el auto a un lado de la acera para dejar a Izui en su instituto, las amigas de Izui siempre veían a Kensei con corazoncitos en los ojos y lo saludaban avergonzadas.
– ¿No es lindo que te consideren su príncipe azul? –le dijo Haruka cuando el auto arranco hacia Kuchiki Company.
– Yo no soy príncipe azul de nadie. –se quejo Kensei.
– ¿Ni siquiera de Mashiro-san?
– ¡Haruka! Ella está casada, por Kami no digas idioteces. –no importaba cuantas veces lo negara, Kensei seguía clavado con la peli-verde Mashiro, su exnovia loca de hace años que al final había terminado casándose con el aún más loco de remate Doctor Kurotsuchi Mayuri. Ambos habían tenido un hijo el cuál era, para mala suerte de Kensei, el mejor amigo de su hermana Izui, y no era otro más que el cara de gamberro malhumorado Kurotsuchi Grimmjow.
Sí, Kensei tenía demasiada mala suerte.
– El que esté casada no quita que aun te guste. –murmuro Haruka.
– No-me-gusta. –puntualizo entre dientes.
– Ajá, ajá. Claro que no te gusta, así como tampoco te importa que Grimmjow sea el novio de Izui, ¿verdad?
– ¿EL NOVIO DE QUIEN? –grito Kensei a punto de chocar.
– ¡Era una broma! –explico Haruka y enseguida Kensei retomo el control del auto. –Fiu, eso estuvo cerca.
– No vuelvas a asustarme así, condenada. –entrecerró los ojos al verla.
– Vale, vale, no pensé que te importara tanto. –sonrió Haruka.
– Me importa. –declaro Kensei poniendo esa mirada pensativa que rara vez se le veía. –Me importa Izui, me importas tú. Intento cuidarlas siempre, algo que no puedo hacer por Miyu. –lamento.
– Kensei, no es tu culpa. Miyu-chan decidió quedarse con el abuelo, él la trata bien, es su nieta favorita.
– Sí, claro, su nieta favorita porque ella nunca se rebeló contra él. Apuesto a que Toshiro iba a hacer lo mismo antes de que misteriosamente enfermara.
– No digas “misteriosamente”, no quiero hacerme ideas sobre el abuelo. –le dijo Haruka incómoda. –Aún guardo la esperanza de que Toshiro aparezca.
– Yo también, Haru.
-*-
La mañana empezaba apenas para Ukitake Miyu. Últimamente se ponía muy nerviosa cuando estaba junto a su abuelo en las juntas privadas de Ukitake Corp.
Ichimaru Gin era la razón de todo.
Había llegado con la propuesta de unir varias empresas para crear un consorcio, un conjunto de empresas y fusionarlas para crear un gran imperio que visionaba que se llamara Gotei 13; las 13 mejores empresas del mundo unidas, serían imparables y gobernarían por siglos, eso era lo que fielmente creía Ichimaru Gin.
En cuanto Gin poso sus ojos azules como el zafiro en la pequeña y delicada Miyu, Gin deseo tenerla. Miyu era de estatura bajita, de complexión delgada, con el cabello castaño oscuro recortado en capas, el mechón frontal más largo le llegaba un poquito antes de los hombros haciéndola parecer como una muñeca de juguete.
– Miyu… -la observo Gin frente a la puerta de su lujoso departamento. Realmente no esperaba verla ahí tan temprano.
– Tenemos que hablar. –Miyu paso sin previo aviso a la sala del departamento de Gin.
– Pásale. –musito Gin con sarcasmo cerrando la puerta después.
– Esto es serio, Gin. –se molesto ella. –Tengo un grandísimo problema. Sucede que, yo… no sé como paso si me tome las pastillas en los momentos correctos…
– ¿Vas a decir lo que creo que vas a decir? –Gin se asusto y se sentó a un lado de ella.
– Gin, estoy embarazada.
Es tu amor lo suficientemente fuerte?...
Silencio total. Y luego… Gin sonrió.
–Miyu… eso es fabuloso. Seremos padres. –la abrazo fuertemente. No podía creer la alegría que estaba sintiendo en esos momentos. Su preciosa Miyu estaba embarazada.
– No… -ella deshizo el abrazo. –No lo entiendes, Gin. Cuando el abuelo se entere… se molestara mucho conmigo. –se preocupo.
– ¿Y qué importa? No te preocupes por él, puedes vivir conmigo, es decir, te comprare una casa enorme y…
– No, no. –negó Miyu. –Para que mi abuelo nos devuelva la empresa tengo que cumplir la mayoría de edad siendo virgen. Si el clan de mi mama se entera nos dará la espalda por considerarme una pecadora.
– Vamos, ¿una pecadora? –bromeo Gin.
– ¡Estoy hablando enserio! –grito ella, seriamente preocupada por el asunto, entonces, Gin confirmo que Miyu estaba realmente asustada. –Por mi culpa todo puede venirse abajo. –sollozo.
– Pero creí que estabas de acuerdo con que Yamamoto-san tuviera el mando de Ukitake Corp. –musito Gin.
– Estoy de acuerdo con eso, confío en él pero también quiero que mis hermanos tengan un patrimonio para sus hijos, algo que el abuelo nunca les dara dado que se fugaron de casa hace años. Él los considera traidores. Si consigo estar al mando de Ukitake Corp. podré repartir las acciones de la empresa para que unas correspondan a mis hermanos y otras al abuelo.
– Te preocupas demasiado, Miyu. –Gin le paso un brazo por los hombros, atrayéndola hacia él. –Tus hermanos están bien. Kensei y Haruka tienen un buen trabajo e Izui será una gran escritora cuando termine de estudiar. –intentaba tranquilizarla pero ella no cambiaba su semblante. –Hay algo que no me estás diciendo, ¿verdad?
– Sí. –dijo Miyu derrotada. –Pero no puedo decirte nada. Lo siento.
– Miyu, vamos, ¿es que no confías en mí?
– Si te lo digo, no volverás a ser el mismo. –agacho la cabeza sintiéndose culpable. –Es sobre mi hermano Toshiro. Yo… yo sé donde esta él. –le aseguro asustada.
Un solo latido de su corazón...
-*-
9 meses después.
Ichimaru Gin estaba muy nervioso. Sentía su corazón palpitar fuertemente, tánto que pensaba que se le iba a salir del pecho, sudaba mucho, sus manos temblorosas abrieron la puerta trasera del auto y cargo a dos bultitos envueltos en cobijitas, una azul, otra rosa.
Camino a paso veloz rumbo al ascensor de los departamentos de clase media llamados Lunar’s Moon. Miraba fijamente el numero cambiante hasta que llego al decimo piso donde apresuro el paso hacia el departamento 46. Presiono el timbre un par de veces pero no abrió nadie, entonces insistió e insistió ávidamente y escucho una gruñona voz suave.
– ¡Que ya voy, maldita sea! –Izui abrió la puerta rápido y Gin la vio con su uniforme del instituto y con un lápiz en la mano, seguramente la había interrumpido mientras estaba haciendo la tarea. – ¿Gin? –lo miro confundida. No espera verlo ahí y menos con los brazos ocupados por lo que ella creía que eran bebes. – ¿Qué estás haciendo aquí?
– ¿P-puedo pasar? –pregunto y se metió al departamento sin esperar la respuesta.
– Gin –se sorprendió Haruka llegando después de él luego de una extensa jornada laboral.
– Necesito que se queden con ellos. Por favor, no pueden decirme que no, ayúdenme con esto, que Yamamoto no se entere de ellos. –hablaba muy rápido y nervioso. –Él no sabe nada de Miyu y yo.
– Haber, haber, cálmate. –sentencio Haruka. –No te estamos entendiendo nada. ¿Quiénes son esos niños?
– Son mis hijos y de Miyu. –respondió un poco más calmado, dando al niño a Haruka y la niña a Izui que soltó su lápiz para cargarla. Las hermanas vieron a los bebecitos recién nacidos, eran hermosos y tan frágiles. –Yamamoto no debe enterarse que son hijos de Miyu, es de suma importancia, ¿me oyen?
– Sí pero… ¿Dónde está Miyu? –le pregunto Haruka despegando su vista del bebe.
– Ella… tal vez no vuelva a ser la Miyu que ustedes conocieron. –Gin lentamente se acerco a la puerta. –Yamamoto es peligroso y ahora sabe que sé su secreto y va a cazarme hasta encontrarme y matarme. No puedo cuidar a mis hijos así que espero que ustedes puedan hacerlo por mí, al menos hasta que encuentre una solución. –Gin aunque hablaba fluido, su voz temblaba evidentemente cuando mencionaba a sus hijos, se veía triste, asustado y sobre todo, alerta a cualquier cosa que pudiera pasar. –Confío en ustedes. –derramo una lagrima y después abrió la puerta y salió corriendo por el pasillo.
– ¡Gin! –grito Haruka. – ¡Toma! –Haruka le dio el niño a Izui rápidamente para ir tras Gin. Corrió lo más rápido que pudo pero cuando el elevador llego al último piso y salió de la recepción no encontró ni un rastro de Ichimaru Gin. – ¡Giiiiin!
Un solo latido de su corazón...
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¿Y bien? ¿Qué tal? Por ahora solo tenemos una parejita y ellos son los adorables Gin y Miyu pero ya luego vendrán las demás. Espero haya sido de su agrado :)La canción me encanta! Deberían escucharla n_n

OMG!!!
ResponderEliminarJushiro y Yoruichi, no pueden morir!! TWT
pobres niños, pobre Miyu, pobre Gin, no podra estar con sus pequeños, y D: Toshiro, dnd estara?, que le habra hecho Yamamoto, o no, esto esta muy extraño, pobres Ukitake's, les esperan muchos problemas por delante.
espero actu pronto ;3