Canción: Black, black heart de David Usher
Haruka terminaba de empacar el último libro de su estantería en la maleta negra de rueditas. La cerro firmemente observando su cuarto con nostalgia, despidiéndose de él. Cuando recién había llegado a vivir con Kensei, odiaba el cuarto por ser pequeño y sin chiste, pues estaba acostumbrada a que su cuarto fuera del tamaño doble de lo que era el departamento entero, pero, con el tiempo, no se dio cuenta de cuándo llegó a gustarle tanto aquel cuarto acogedor, ella había impreso parte de su esencia en ahí.
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| Izui y un gato. |
― ¿Haruka? –volteó, sobresaltada. La voz de su hermana Izui la había regresado a la realidad.
― Hai, ya voy. –asintió e Izui salió de allí.
Minutos después, habían subido todas las maletas a la camioneta que Byakuya había mandado. Kensei se fue conduciendo aquella camioneta negra, mientras que Haruka, Izui y los bebes se fueron en un mustang rojo que también había mandado Byakuya.
En el trayecto, ninguna de las dos se atrevía a hablar, iban a cambiarse de casa, iban a vivir en una mansión como hace muchos años lo hicieron… era raro volver a tener todos los lujos.
― Ah, Haruka. –la llamó Izui. – Me preguntaba… si te vas a casar con Kuchiki Byakuya, ¿no será un problema nuestro apellido Ukitake? Ya ves que le dijiste que te llamabas Shihoin Haruka.
― Bueno, siendo realistas, no le he dicho mentiras, mi nombre sí es Shihoin Haruka. –sonrió pero después dejo de hacerlo. –Tienes razón. He estado pensando en eso y creo que tendré que hablar con Byakuya. Espero no se vaya a asustar de que con quien se casara será con una de las nietas renegadas del imperio Yamamoto. Pero… ¡no te preocupes Izui-chan! –le sonrió, aunque su hermana no la vio muy convencida.
Cuando llegaron a la mansión Kuchiki, los sirvientes les ayudaron a descargar todo y Renji salió a recibirlos.
― Si no les importa, les mostrare sus habitaciones. –dijo Renji educadamente. –Síganme, por favor.
Dejando que la servidumbre se hiciera cargo de las maletas, los Shihoin siguieron a Renji dentro de la mansión. Al pasar por la sala blanca que ya habían visto, entraron a un elevador espacioso que llevaba al segundo piso.
“¡Elevador! X3” pensó Izui feliz.
Al llegar, se encontraron con un ancho pasillo con alfombra beige que tenía muchas puertas a los lados. Caminaron por todo el largo pasillo y dieron vuelta hacia donde había otro pasillo más. Llegaron hasta dos pares de puertas elegantes y de color blanco con decoraciones doradas.
― Este es el cuarto de la señorita Haruka. –anunció Renji y abrió las puertas en par dejando ver una lujosa habitación con cama grande, peinador de oro, un closet del tamaño del departamento que tenía y una máquina expendedora de golosinas, piscina incluida, cuadros de paisajes caros, un reloj de diamantes, una minisala con pantalla de plasma y un baño tradicional de tina de porcelana.
― ¡Me da…! –grito Haruka viniéndose abajo, junto a Kensei e Izui.
Renji rió por lo bajo. –Bueno, es de las habitaciones más sencillas. –dijo presumido. –La dejaré para que se instale, si no le molesta.
― ¡Claro que no, shuu! –musito, corriéndolos a todos, quedándose en la habitación de ensueño junto al pequeño Ryu. –Oh, mira Ryu, podrás dormir conmigo, la cama es muy grande X3
Mientras tanto, aún faltaban dos habitaciones por ver.
― Si esa era la habitación de Haruka, ya me imagino la mía. –dijo Izui emocionada.
― Ajá, acompáñenme al primer piso para que vean sus habitaciones. –dijo Renji con cierto desdén hacia los demás hermanos.
― ¿NANI? ¿C-c-omo que primer piso? –grito Izui desilusionada.
― ¿Qué esperaban? –les pregunto Renji. –La señorita Haruka será quien se case con el señor, no ustedes. Síganme por favor. –musito, caminando hacia el elevador para bajar.
Kensei se mantenía tranquilo, a él realmente no le molestaba dónde quedarse, pero Izui estaba hecha una furia.
Al llegar entraron a un cuarto con camas gemelas sencillo, con un peinador y un ropero pequeño como muebles, sin baño.
― Su habitación. –dijo Renji. –Los dejaré para que se instalen.
― ¿Para que nos instalemos? ¡Dígame! ¿Cómo podríamos instalarnos en este minúsculo palomar? ¡Esto es un insulto hacia mi persona! –grito Izui enojada. –Además, ¡¿por qué nunca puedo tener un cuarto para mi sola?! ¡Primero tengo que compartir con Haruka! ¿Y ahora con Kensei? –se quejaba.
― Si no le gusta, siéntase libre de discutirlo con Kuchiki Ginrei. –le ofreció Renji sabiendo que nadie se enfrentaba a Ginrei-sama.
― ¡Pues…! –grito Izui, pero Kensei le tapó la boca.
― Estaremos bien, gracias. –dijo el peliblanco y Renji se retiró. Kensei le quito la mano a Izui y se fue a acostar en una de las camas.
― ¡Kensei! –se quejo Izui, lloriqueando.
― Izui, tenemos un techo y comida gratis, sin trabajar, ¿y aun así te quejas? –le dijo Kensei con cara de adormilado, pues últimamente no había dormido bien por tanto estrés. –Solo déjame dormir un rato, ¿por qué no te pones a merodear por ahí?
Izui azotó la puerta y salió de allí, enojada.
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Lo único que escuchaba era el tic tac del fastidioso reloj que su abuelo tenía en el escritorio. Miyu estaba sentada en una silla y al otro lado del escritorio, estaba Yamamoto, pasivamente firmando unos documentos. Hacía ya como una hora que Aizen personalmente la había llevado frente a Yamamoto para decirle que Nnoitra y ella habían infringido en el segmento H y hasta ahora, Yamamoto seguía firmando documentos como si Miyu no estuviera ahí.
― Ojiisan (abuelo), gomen, ¿qué pasará con Nnoitra-san? –se atrevió a preguntarle Miyu con mido. Su abuelo no levantó la mirada, pero le respondió con voz seca:
― Él ya no es. –contesto enigmáticamente.
― No entiendo. –dijo, levantando una ceja levemente.
― Ordene que lo asesinaran. –le contesto como si nada, mirándola con esos ojos profundos y llenos de tinieblas.
― ¿Nani…? –gimió del susto la chica consternada.
― Y tú también recibirás un castigo, Miyu. –le prometió Yamaoto volviendo su vista a los documentos, dejando a Miyu seriamente preocupada.
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― Nii-sama, los Shihoin se han instalado. –le informaba Rukia a su hermano vía telefónica. Byakuya estaba en la empresa.
― Por favor asegúrate que estén bien hasta que llegue la hora de comida, en ese momento le daré la noticia al abuelo.
― Hai. Ja ne!
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Los platos se pusieron y la hora de comida en la gran mansión Kuchiki, dio inicio.
― Ojiisan, antes de empezar a comer quiero decirte algo. –le dijo Byakuya. –Renji, haz pasar a la señorita Haruka.
― Hai, Byakuya-sama.
Enseguida entro una joven alta, vestida elegantemente para la ocasión, sin caer en los extremos.
― Ojiisan, ella es mi prometida, he escogido a esta chica para que sea mi esposa, nos casaremos mañana, si no te parece apresurado. –musito Byakuya tranquilamente mientras Haruka se ponía más y más nerviosa.
― Byakuya… -Ginrei vio a Haruka sumamente sorprendido y después volteo con su nieto. –Byakuya… tienes… ¿tienes idea de quién es ella?
― Hai, ella es Shihoin Haruka, al parecer proveniente del famoso clan Shihoin de Kyoto, Japón.
― No. –negó Ginrei rotundamente. –Ella es… ¡Shihoin Ukitake Haruka Love, la nieta renegada del imperio Yamamoto!
― ¡¿NANIIIIIIIIIIIIIIIIIII?! –grito Byakuya a punto de desmayarse.
― Jeje, holis. –saludó Haruka con sus dedos en señal de amor y paz, con una sonrisa nerviosa.
― Abuelo, te lo juro, yo no lo sabía!! –le decía Byakuya sumamente preocupado.
― Byakuya… esto es…. –lo miro con furia, Byakuya pudo sentir el regaño de su abuelo con sermón integrado, pero... – ¡¡TAN KAWAIIIII!! X3 –dijo el viejo emocionado.
― ¿eh? –dijeron Byakuya y Haruka simultáneamente.
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― Vamos, vamos, Stark-kun. ¡Ya casi es hora de la cena! –decía Orihime traficando en la cocina.
― Tranquila, Ori. –Stark rió. –Solo cenaremos nosotros dos.
― ¿Eh? ¿Y eso?
― Bueno, Szayel dijo que trabajaría hasta tarde, Soi Fong se fue de juerga y Shunsui me hablo hace rato que tendrá una cena empresarial.
― Ohh, que mal. –musito con tristeza. – ¿Una cena empresarial, Stark-kun? ¿Cómo es eso?
― Bueno, él está decidiendo si unirse por un año a Kuchiki Company, para ver si resulta la alianza verá a los Kuchikis y platicara con ellos esta noche.
―Ah~
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La hora de la comida había pasado muy bien, Kuchiki Ginrei estaba encantado con la idea de que su nieto se casara con una Ukitake y al parecer, a Rukia la idea no le incomodó del todo tampoco.
― Pase. –dijo Haruka luego de escuchar que tocaban a su puerta. Pronto vio que se trataba de Byakuya. – Byakuya… -lo observo ella.
― Me incomoda tener que decirle esto pero… hoy tenemos una cena. Quisiera llevarla… llevarte. –corrigió. ― Se trata de un empresario de muy buen humor y como verás, nosotros los Kuchiki’s somos un tanto… resecos.
― Ah, vale, ya entiendo, me necesitas como tu animadora. –sonrió.
― Algo así. –asintió Byakuya mirando al bebe dormido en la cama. – ¿Cómo se llama tu hijo?
― Se llama Ryu. Por cierto, no le has dicho nada a tu abuelo de mi hijo.
― Y no lo hare hasta que nos casemos. Le he dicho que usted… perdón, que tú estás embarazada, así el creerá que el niño es mío, sino, no me dejaría casarme contigo. Si no te molesta, le daré mi apellido.
― Muy bien, como tú digas, Byakuya. –asintió Haruka.
― Ya le dije que tus dos hermanos vivirán aquí, la idea le encanto, dijo que a esta casa fría le hace falta gente.
Haruka sonrió.
― Parece ser una buena persona. –dijo la joven pelinegra.
― No te dejes engañar, puede ser muy severo a veces. –sonrió Byakuya de medio lado. –Bueno, escoge algo bonito para esta noche, si tienes algún problema acude con mi hermana Rukia para que te ayude.
― Gracias, estaré bien.
― Oh, y contrate una niñera para los bebes, si no te molesta, es una señora de confianza, no te preocupes.
― Esta bien, Byakuya.
― De acuerdo, nos vemos en la noche, entonces.
― Ah, Byakuya, ¿será posible llevar a Izui conmigo esta noche?
Byakuya se encogió de hombros. –No veo por qué no.
Luego de que Byakuya se fue, Haruka sonrió llena de alivio. Byakuya parecía un tipo frío y duro, pero ahora se daba cuenta de que en el fondo era amable y respetuoso con ella, hasta se había preocupado por el pequeño Ryu… definitivamente Byakuya era un buen hombre.
Haruka pudo sentir que llevar este matrimonio por contrato, no sería una tarea tan difícil de llevar.
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“Hmm, así que una cena importante para Byakuya tacaño Kuchiki” pensaba Izui lo que le había dicho su hermana Haruka, mientras elegía un vestido negro y muy corto, sin mangas, que ella tenía guardado en el ropero. En realidad, aquel atuendo rockero era un disfraz que uso para halloween y le había gustado tanto que se lo quedo, pero ahora parecía una buena idea darle una lección al Kuchiki por haberle amargado el día con una habitación tan chafa.
― Por favor, dime que no vas a fastidiar la velada. –musito Kensei con fastidio al ver cómo su hermana se estaba arreglando frente al espejo.
― No molestes, Kensei. Ponte a dormir, ¿no que tenías mucho sueño?
Kensei puso los ojos en blanco y después dejo que Izui hiciera lo que le viniera en gana.
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Estaban cenando en la terraza de un lujoso restaurant de Tokio. Byakuya traía puesto un smoking negro y traía el cabello medio largo atado en una coleta baja (casi estilo Haji xD), mientras que su novia Haruka, tenía puesto un vestido negro y largo, con mangas y con un escote muy ligero, con el cabello recogido.
―… y ese es el plan, ¿qué le parece, Kyoraku-san? –terminaba de contarle Byakuya mientras el tal Kyoraku, vestido con un smoking blanco y con el cabello castaño recogido en una coleta baja, casi se había dormido ante la extenuante explicación de Byakuya. – ¿Kyoraku-san?
― Ejem, ejem… -carraspeo Haruka discretamente. – ¿Se encuentra bien, Kyoraku-san? –le pregunto sonriendo dulcemente, pero Kyoraku seguía con la misma cara aburrida y adormilada de siempre.
― Mnn, sí, estoy bien. –musito el hombre totalmente desinteresado en el tema. Había que emocionarlo para poder hacer contratos con él… pero ni Haruka ni mucho menos Byakuya lograban animarlo y el ambiente cada vez se tornaba más aburrido.
― Haruka –la llamo Byakuya, acercándose a ella para hablarle al oído. – ¿No dijiste que tu hermana Izui iba a venir?
― Sí, me dijo que no tardaba en llegar. –la justifico Haruka a pesar de que ya habían pasado veinte minutos.
― Mnn, ¿quiere que ya pidamos la cena? –le pregunto Byakuya a Shunsui.
“¿La cena? ¡No soportare una cena con estas personas tan aburridas!” pensó Kyoraku con desesperación e intentó armar una excusa rápidamente para no quedarse.
― Lo siento, Byakuya-chan… -iba diciendo Shunsui pero se detuvo de un momento a otro viendo más allá de Haruka y Byakuya.
Haruka, curiosa, volteó para ver de quién se trataba pero no vio a nadie conocido que le llamara la atención pero, luego lo pensó por un momento y sus ojos se abrieron al máximo y volvió a voltear con rapidez.
― Hola, siento llegar tan tarde, el tráfico esta ho-rri-ble. –dijo una chica con el cabello largo, liso y rubio, con un mini vestido negro sin mangas, con unas mayas de red y con unas botas negras de plataforma, además, sus parpados estaban pintados de negro al igual que sus labios y tenía piercings en la nariz y boca.
― ¡¿I-i-i-iizui?! –grito Haruka aterrada, ¡arruinaría todo!
― ¿Ella es la hermana de la que me hablaste, Haruka-chan? –pregunto Shunsui sin poder dejar de ver a la rubia.
― ¡Por supuesto que no! –grito Byakuya totalmente avergonzado, ¿cómo se le ocurría a Izui vestirse de esa manera tan gótica y provocativa con el gran Kyoraku Shunsui en persona? –Kyoraku-san, no sé quien sea esta indigente, por favor discúlpeme XC ¡Seguridad! ¡Seguridad!
― Pero que chica tan agradable! –sonrió Shunsui emocionado dejando a Haruka y Byakuya sorprendidos por su tan extraña reacción. –Dime, ¿Cómo te llamas?
― Izui.
― ¿Izui? Que nombre tan bonito! Siéntate, siéntate!
Y enseguida Izui y Shunsui empezaron a platicar amenamente. Byakuya sonrió, aliviado, al parecer, después de tantos años, lograría tener a Kyoraku Enterprise como socio de Kuchiki Company.
― Haruka, tu hermana está loca. –le susurro Byakuya en el oído. –Pero ha salvado la noche.
Haruka asintió y se rió levemente. .o0o.
Al término de la velada, Byakuya, Haruka e Izui iban viajando en el auto.
― Que mal que Kyoraku no aceptó tu propuesta a pesar de todo, Byakuya. –lamentó Haruka.
― No te preocupes. Lo bueno es que se la paso muy divertido gracias a Izui, por lo que ahora tendrá en mente a Kuchiki Company de vez en cuando. –respondió el pelinegro satisfecho.
― Y por lo visto el tiro te salió por la culata, Izui. –la regaño Haruka. –Kensei me mando un mensaje de que esto era tu venganza por tener un cuarto tan sencillo, muy mal hecho señorita!
― ¿Un cuarto tan sencillo? ¿En qué piso los instalo Renji? –pregunto Byakuya.
― En el primero, a Kensei, Maki-chan y a mí. –dijo Izui.
― ¿QUE? Ese Renji me va a escuchar. –dijo Byakuya entrecerró los ojos, enojado. –En cuanto lleguemos les daré un nuevo cuarto, lo prometo.
― ¡Byakuya, eres genial! –lo felicito Izui.
Al llegar a la mansión, Byakuya le dijo a Haruka que descansara, que él se haría cargo de Izui y Kensei. Confiada en la amabilidad de Byakuya, Haruka dejo todo en sus manos.
Byakuya e Izui caminaban por un pasillo apenas iluminado por las velas en la pared. De repente, Izui choco contra Byakuya quien se detuvo de un momento a otro.
― ¿Byakuya? –preguntó Izui confundida. El pelinegro se volvió hacia Izui y la miró fríamente.
― ¿Quieres un cuarto lujoso, no es cierto? –le pregunto. –Necesitas hacer algo a cambio para obtenerlo.
Izui retrocedió un par de pasos, abrazandose a sí misma.
― No te asustes, no te voy a hacer daño. –le prometió Byakuya.
― ¿Qué demonios quieres? –le exigió Izui mirándolo con preocupación.
― Le agradaste a Kyoraku-san. –empezó Byakuya. –Consigue que firme nuestra alianza por un año y conservaras un cuarto digno para tu hermano Kensei y para ti.
― ¿Pero cómo voy a hacer eso?
― Ese es tu problema, no el mío.
Izui no supo qué responder.
― ¿Aceptas o no? –le volvió a preguntar Byakuya.
― De acuerdo, acepto. –asintió Izui con firmeza.
― Si le mencionas esto a alguien más, te regreso no al cuarto sencillo que les dio Renji, sino a la lavandería, ¿se entiende niñita?
― Se entiende perfectamente, don iceberg. –musito Izui de mala gana, mirando a Byakuya con fastidio.
.o0o.
No sé que pensar de Byakuya ._. jaja


