27 de marzo de 2013

Capitulo 5: Black, black heart



Canción: Black, black heart de David Usher


Haruka terminaba de empacar el último libro de su estantería en la maleta negra de rueditas. La cerro firmemente observando su cuarto con nostalgia, despidiéndose de él. Cuando recién había llegado a vivir con Kensei, odiaba el cuarto por ser pequeño y sin chiste, pues estaba acostumbrada a que su cuarto fuera del tamaño doble de lo que era el departamento entero, pero, con el tiempo, no se dio cuenta de cuándo llegó a gustarle tanto aquel cuarto acogedor, ella había impreso parte de su esencia en ahí.
Izui y un gato.


― ¿Haruka? –volteó, sobresaltada. La voz de su hermana Izui la había regresado a la realidad.

― Hai, ya voy. –asintió e Izui salió de allí.

Minutos después, habían subido todas las maletas a la camioneta que Byakuya había mandado. Kensei se fue conduciendo aquella camioneta negra, mientras que Haruka, Izui y los bebes se fueron en un mustang rojo que también había mandado Byakuya.

En el trayecto, ninguna de las dos se atrevía a hablar, iban a cambiarse de casa, iban a vivir en una mansión como hace muchos años lo hicieron… era raro volver a tener todos los lujos.

― Ah, Haruka. –la llamó Izui. – Me preguntaba… si te vas a casar con Kuchiki Byakuya, ¿no será un problema nuestro apellido Ukitake? Ya ves que le dijiste que te llamabas Shihoin Haruka.

― Bueno, siendo realistas, no le he dicho mentiras, mi nombre sí es Shihoin Haruka. –sonrió pero después dejo de hacerlo. –Tienes razón. He estado pensando en eso y creo que tendré que hablar con Byakuya. Espero no se vaya a asustar de que con quien se casara será con una de las nietas renegadas del imperio Yamamoto. Pero… ¡no te preocupes Izui-chan! –le sonrió, aunque su hermana no la vio muy convencida.

Cuando llegaron a la mansión Kuchiki, los sirvientes les ayudaron a descargar todo y Renji salió a recibirlos.

― Si no les importa, les mostrare sus habitaciones. –dijo Renji educadamente. –Síganme, por favor.

Dejando que la servidumbre se hiciera cargo de las maletas, los Shihoin siguieron a Renji dentro de la mansión. Al pasar por la sala blanca que ya habían visto, entraron a un elevador espacioso que llevaba al segundo piso.

“¡Elevador! X3” pensó Izui feliz.

Al llegar, se encontraron con un ancho pasillo con alfombra beige que tenía muchas puertas a los lados. Caminaron por todo el largo pasillo y dieron vuelta hacia donde había otro pasillo más. Llegaron hasta dos pares de puertas elegantes y de color blanco con decoraciones doradas.

― Este es el cuarto de la señorita Haruka. –anunció Renji y abrió las puertas en par dejando ver una lujosa habitación con cama grande, peinador de oro, un closet del tamaño del departamento que tenía y una máquina expendedora de golosinas, piscina incluida, cuadros de paisajes caros, un reloj de diamantes, una minisala con pantalla de plasma y un baño tradicional de tina de porcelana.

― ¡Me da…! –grito Haruka viniéndose abajo, junto a Kensei e Izui.

Renji rió por lo bajo. –Bueno, es de las habitaciones más sencillas. –dijo presumido. –La dejaré para que se instale, si no le molesta.

― ¡Claro que no, shuu! –musito, corriéndolos a todos, quedándose en la habitación de ensueño junto al pequeño Ryu. –Oh, mira Ryu, podrás dormir conmigo, la cama es muy grande X3

Mientras tanto, aún faltaban dos habitaciones por ver.

― Si esa era la habitación de Haruka, ya me imagino la mía. –dijo Izui emocionada.

― Ajá, acompáñenme al primer piso para que vean sus habitaciones. –dijo Renji con cierto desdén hacia los demás hermanos.

― ¿NANI? ¿C-c-omo que primer piso? –grito Izui desilusionada.

― ¿Qué esperaban? –les pregunto Renji. –La señorita Haruka será quien se case con el señor, no ustedes. Síganme por favor. –musito, caminando hacia el elevador para bajar.

Kensei se mantenía tranquilo, a él realmente no le molestaba dónde quedarse, pero Izui estaba hecha una furia.

Al llegar entraron a un cuarto con camas gemelas sencillo, con un peinador y un ropero pequeño como muebles, sin baño.

― Su habitación. –dijo Renji. –Los dejaré para que se instalen.

― ¿Para que nos instalemos? ¡Dígame! ¿Cómo podríamos instalarnos en este minúsculo palomar? ¡Esto es un insulto hacia mi persona! –grito Izui enojada. –Además, ¡¿por qué nunca puedo tener un cuarto para mi sola?! ¡Primero tengo que compartir con Haruka! ¿Y ahora con Kensei? –se quejaba.

― Si no le gusta, siéntase libre de discutirlo con Kuchiki Ginrei. –le ofreció Renji sabiendo que nadie se enfrentaba a Ginrei-sama.

― ¡Pues…! –grito Izui, pero Kensei le tapó la boca.

― Estaremos bien, gracias. –dijo el peliblanco y Renji se retiró. Kensei le quito la mano a Izui y se fue a acostar en una de las camas.

― ¡Kensei! –se quejo Izui, lloriqueando.

― Izui, tenemos un techo y comida gratis, sin trabajar, ¿y aun así te quejas? –le dijo Kensei con cara de adormilado, pues últimamente no había dormido bien por tanto estrés. –Solo déjame dormir un rato, ¿por qué no te pones a merodear por ahí?

Izui azotó la puerta y salió de allí, enojada.

.o0o.

Lo único que escuchaba era el tic tac del fastidioso reloj que su abuelo tenía en el escritorio. Miyu estaba sentada en una silla y al otro lado del escritorio, estaba Yamamoto, pasivamente firmando unos documentos. Hacía ya como una hora que Aizen personalmente la había llevado frente a Yamamoto para decirle que Nnoitra y ella habían infringido en el segmento H y hasta ahora, Yamamoto seguía firmando documentos como si Miyu no estuviera ahí.

― Ojiisan (abuelo), gomen, ¿qué pasará con Nnoitra-san? –se atrevió a preguntarle Miyu con mido. Su abuelo no levantó la mirada, pero le respondió con voz seca:

― Él ya no es. –contesto enigmáticamente.

― No entiendo. –dijo, levantando una ceja levemente.

― Ordene que lo asesinaran. –le contesto como si nada, mirándola con esos ojos profundos y llenos de tinieblas.

― ¿Nani…? –gimió del susto la chica consternada.

― Y tú también recibirás un castigo, Miyu. –le prometió Yamaoto volviendo su vista a los documentos, dejando a Miyu seriamente preocupada.

.o0o.

― Nii-sama, los Shihoin se han instalado. –le informaba Rukia a su hermano vía telefónica. Byakuya estaba en la empresa.

― Por favor asegúrate que estén bien hasta que llegue la hora de comida, en ese momento le daré la noticia al abuelo.

― Hai. Ja ne!

.o0o.

Los platos se pusieron y la hora de comida en la gran mansión Kuchiki, dio inicio.

― Ojiisan, antes de empezar a comer quiero decirte algo. –le dijo Byakuya. –Renji, haz pasar a la señorita Haruka.

― Hai, Byakuya-sama.

Enseguida entro una joven alta, vestida elegantemente para la ocasión, sin caer en los extremos.

― Ojiisan, ella es mi prometida, he escogido a esta chica para que sea mi esposa, nos casaremos mañana, si no te parece apresurado. –musito Byakuya tranquilamente mientras Haruka se ponía más y más nerviosa.

― Byakuya… -Ginrei vio a Haruka sumamente sorprendido y después volteo con su nieto. –Byakuya… tienes… ¿tienes idea de quién es ella?

― Hai, ella es Shihoin Haruka, al parecer proveniente del famoso clan Shihoin de Kyoto, Japón.

― No. –negó Ginrei rotundamente. –Ella es… ¡Shihoin Ukitake Haruka Love, la nieta renegada del imperio Yamamoto!

― ¡¿NANIIIIIIIIIIIIIIIIIII?! –grito Byakuya a punto de desmayarse.

― Jeje, holis. –saludó Haruka con sus dedos en señal de amor y paz, con una sonrisa nerviosa.

― Abuelo, te lo juro, yo no lo sabía!! –le decía Byakuya sumamente preocupado.

― Byakuya… esto es…. –lo miro con furia, Byakuya pudo sentir el regaño de su abuelo con sermón integrado, pero... – ¡¡TAN KAWAIIIII!! X3 –dijo el viejo emocionado.

― ¿eh? –dijeron Byakuya y Haruka simultáneamente.

.o0o.

― Vamos, vamos, Stark-kun. ¡Ya casi es hora de la cena! –decía Orihime traficando en la cocina.

― Tranquila, Ori. –Stark rió. –Solo cenaremos nosotros dos.

― ¿Eh? ¿Y eso?

― Bueno, Szayel dijo que trabajaría hasta tarde, Soi Fong se fue de juerga y Shunsui me hablo hace rato que tendrá una cena empresarial.

― Ohh, que mal. –musito con tristeza. – ¿Una cena empresarial, Stark-kun? ¿Cómo es eso?

― Bueno, él está decidiendo si unirse por un año a Kuchiki Company, para ver si resulta la alianza verá a los Kuchikis y platicara con ellos esta noche.

―Ah~

.o0o.

La hora de la comida había pasado muy bien, Kuchiki Ginrei estaba encantado con la idea de que su nieto se casara con una Ukitake y al parecer, a Rukia la idea no le incomodó del todo tampoco.

― Pase. –dijo Haruka luego de escuchar que tocaban a su puerta. Pronto vio que se trataba de Byakuya. – Byakuya… -lo observo ella.

― Me incomoda tener que decirle esto pero… hoy tenemos una cena. Quisiera llevarla… llevarte. –corrigió. ― Se trata de un empresario de muy buen humor y como verás, nosotros los Kuchiki’s somos un tanto… resecos.

― Ah, vale, ya entiendo, me necesitas como tu animadora. –sonrió.

― Algo así. –asintió Byakuya mirando al bebe dormido en la cama. – ¿Cómo se llama tu hijo?

― Se llama Ryu. Por cierto, no le has dicho nada a tu abuelo de mi hijo.

― Y no lo hare hasta que nos casemos. Le he dicho que usted… perdón, que tú estás embarazada, así el creerá que el niño es mío, sino, no me dejaría casarme contigo. Si no te molesta, le daré mi apellido.

― Muy bien, como tú digas, Byakuya. –asintió Haruka.

― Ya le dije que tus dos hermanos vivirán aquí, la idea le encanto, dijo que a esta casa fría le hace falta gente.

Haruka sonrió.

― Parece ser una buena persona. –dijo la joven pelinegra.

― No te dejes engañar, puede ser muy severo a veces. –sonrió Byakuya de medio lado. –Bueno, escoge algo bonito para esta noche, si tienes algún problema acude con mi hermana Rukia para que te ayude.

― Gracias, estaré bien.

― Oh, y contrate una niñera para los bebes, si no te molesta, es una señora de confianza, no te preocupes.

― Esta bien, Byakuya.

― De acuerdo, nos vemos en la noche, entonces.

― Ah, Byakuya, ¿será posible llevar a Izui conmigo esta noche?

Byakuya se encogió de hombros. –No veo por qué no.

Luego de que Byakuya se fue, Haruka sonrió llena de alivio. Byakuya parecía un tipo frío y duro, pero ahora se daba cuenta de que en el fondo era amable y respetuoso con ella, hasta se había preocupado por el pequeño Ryu… definitivamente Byakuya era un buen hombre.

Haruka pudo sentir que llevar este matrimonio por contrato, no sería una tarea tan difícil de llevar.

.o0o.

“Hmm, así que una cena importante para Byakuya tacaño Kuchiki” pensaba Izui lo que le había dicho su hermana Haruka, mientras elegía un vestido negro y muy corto, sin mangas, que ella tenía guardado en el ropero. En realidad, aquel atuendo rockero era un disfraz que uso para halloween y le había gustado tanto que se lo quedo, pero ahora parecía una buena idea darle una lección al Kuchiki por haberle amargado el día con una habitación tan chafa.

― Por favor, dime que no vas a fastidiar la velada. –musito Kensei con fastidio al ver cómo su hermana se estaba arreglando frente al espejo.

― No molestes, Kensei. Ponte a dormir, ¿no que tenías mucho sueño?

Kensei puso los ojos en blanco y después dejo que Izui hiciera lo que le viniera en gana.

.o0o.

Estaban cenando en la terraza de un lujoso restaurant de Tokio. Byakuya traía puesto un smoking negro y traía el cabello medio largo atado en una coleta baja (casi estilo Haji xD), mientras que su novia Haruka, tenía puesto un vestido negro y largo, con mangas y con un escote muy ligero, con el cabello recogido.

―… y ese es el plan, ¿qué le parece, Kyoraku-san? –terminaba de contarle Byakuya mientras el tal Kyoraku, vestido con un smoking blanco y con el cabello castaño recogido en una coleta baja, casi se había dormido ante la extenuante explicación de Byakuya. – ¿Kyoraku-san?

― Ejem, ejem… -carraspeo Haruka discretamente. – ¿Se encuentra bien, Kyoraku-san? –le pregunto sonriendo dulcemente, pero Kyoraku seguía con la misma cara aburrida y adormilada de siempre.

― Mnn, sí, estoy bien. –musito el hombre totalmente desinteresado en el tema. Había que emocionarlo para poder hacer contratos con él… pero ni Haruka ni mucho menos Byakuya lograban animarlo y el ambiente cada vez se tornaba más aburrido.

― Haruka –la llamo Byakuya, acercándose a ella para hablarle al oído. – ¿No dijiste que tu hermana Izui iba a venir?

― Sí, me dijo que no tardaba en llegar. –la justifico Haruka a pesar de que ya habían pasado veinte minutos.

― Mnn, ¿quiere que ya pidamos la cena? –le pregunto Byakuya a Shunsui.

“¿La cena? ¡No soportare una cena con estas personas tan aburridas!” pensó Kyoraku con desesperación e intentó armar una excusa rápidamente para no quedarse.

― Lo siento, Byakuya-chan… -iba diciendo Shunsui pero se detuvo de un momento a otro viendo más allá de Haruka y Byakuya.

Haruka, curiosa, volteó para ver de quién se trataba pero no vio a nadie conocido que le llamara la atención pero, luego lo pensó por un momento y sus ojos se abrieron al máximo y volvió a voltear con rapidez.

― Hola, siento llegar tan tarde, el tráfico esta ho-rri-ble. –dijo una chica con el cabello largo, liso y rubio, con un mini vestido negro sin mangas, con unas mayas de red y con unas botas negras de plataforma, además, sus parpados estaban pintados de negro al igual que sus labios y tenía piercings en la nariz y boca.

― ¡¿I-i-i-iizui?! –grito Haruka aterrada, ¡arruinaría todo!

― ¿Ella es la hermana de la que me hablaste, Haruka-chan? –pregunto Shunsui sin poder dejar de ver a la rubia.

― ¡Por supuesto que no! –grito Byakuya totalmente avergonzado, ¿cómo se le ocurría a Izui vestirse de esa manera tan gótica y provocativa con el gran Kyoraku Shunsui en persona? –Kyoraku-san, no sé quien sea esta indigente, por favor discúlpeme XC ¡Seguridad! ¡Seguridad!

― Pero que chica tan agradable! –sonrió Shunsui emocionado dejando a Haruka y Byakuya sorprendidos por su tan extraña reacción. –Dime, ¿Cómo te llamas?

― Izui.

― ¿Izui? Que nombre tan bonito! Siéntate, siéntate!

Y enseguida Izui y Shunsui empezaron a platicar amenamente. Byakuya sonrió, aliviado, al parecer, después de tantos años, lograría tener a Kyoraku Enterprise como socio de Kuchiki Company.

― Haruka, tu hermana está loca. –le susurro Byakuya en el oído. –Pero ha salvado la noche.

Haruka asintió y se rió levemente.
.o0o.

Al término de la velada, Byakuya, Haruka e Izui iban viajando en el auto.

― Que mal que Kyoraku no aceptó tu propuesta a pesar de todo, Byakuya. –lamentó Haruka.

― No te preocupes. Lo bueno es que se la paso muy divertido gracias a Izui, por lo que ahora tendrá en mente a Kuchiki Company de vez en cuando. –respondió el pelinegro satisfecho.

― Y por lo visto el tiro te salió por la culata, Izui. –la regaño Haruka. –Kensei me mando un mensaje de que esto era tu venganza por tener un cuarto tan sencillo, muy mal hecho señorita!

― ¿Un cuarto tan sencillo? ¿En qué piso los instalo Renji? –pregunto Byakuya.

― En el primero, a Kensei, Maki-chan y a mí. –dijo Izui.

― ¿QUE? Ese Renji me va a escuchar. –dijo Byakuya entrecerró los ojos, enojado. –En cuanto lleguemos les daré un nuevo cuarto, lo prometo.

― ¡Byakuya, eres genial! –lo felicito Izui.

Al llegar a la mansión, Byakuya le dijo a Haruka que descansara, que él se haría cargo de Izui y Kensei. Confiada en la amabilidad de Byakuya, Haruka dejo todo en sus manos.

Byakuya e Izui caminaban por un pasillo apenas iluminado por las velas en la pared. De repente, Izui choco contra Byakuya quien se detuvo de un momento a otro.

― ¿Byakuya? –preguntó Izui confundida. El pelinegro se volvió hacia Izui y la miró fríamente.

― ¿Quieres un cuarto lujoso, no es cierto? –le pregunto. –Necesitas hacer algo a cambio para obtenerlo.

Izui retrocedió un par de pasos, abrazandose a sí misma.

― No te asustes, no te voy a hacer daño. –le prometió Byakuya.

― ¿Qué demonios quieres? –le exigió Izui mirándolo con preocupación.

― Le agradaste a Kyoraku-san. –empezó Byakuya. –Consigue que firme nuestra alianza por un año y conservaras un cuarto digno para tu hermano Kensei y para ti.

― ¿Pero cómo voy a hacer eso?

― Ese es tu problema, no el mío.

Izui no supo qué responder.

― ¿Aceptas o no? –le volvió a preguntar Byakuya.

― De acuerdo, acepto. –asintió Izui con firmeza.

― Si le mencionas esto a alguien más, te regreso no al cuarto sencillo que les dio Renji, sino a la lavandería, ¿se entiende niñita?

― Se entiende perfectamente, don iceberg. –musito Izui de mala gana, mirando a Byakuya con fastidio. 

.o0o.
No sé que pensar de Byakuya ._. jaja



13 de marzo de 2013

Capitulo 4: Harukaze


Kuchiki Rukia
"No importa que tan fuerte ataques mi corazón 
Veré más allá de la puerta cerrada"


– Como sea, creo que ya tengo la solución. –agrego Haruka con cansancio.

– ¿Ah sí? –Kensei la miro confundido.

– Síp. –se encogió de hombros. –Quien es nuestra solución tiene nombre y apellido: Kuchiki Byakuya. –sonrió casi sin fuerzas.

Había dicho Haruka aquel día. La noche oscura recayó en Tokio. Los bebes y Kensei dormían plácidamente a eso de las once de la noche, el departamento estaba sumido en un tranquilo silencio. Haruka no había podido dormir hasta que, de un momento a otro, escucho que la puerta del departamento se abría y se cerraba y, segundos después, Izui entraba a la habitación oscura que compartía con su hermana mayor.

― ¿Qué onda, Izui? ¿Te sientes mejor? –exclamó Haruka quien ya estaba acostada.

― Sí, creo que sí. Perdón por irme así y llegar a esta hora, he estado pensando mucho, Haruka, y creo que lo mejor será que deje la universidad y me busque un trabajo de medio tiempo. –musito melancólicamente, sentándose en la orilla de la cama.

― Nada de dejar los estudios. –negó Haruka absolutamente. –Deja de preocuparte, jovenzuela, ya tengo la solución a nuestros problemas, no es la mejor pero es nuestra única opción.

― ¿Qué solución? –inquirió con curiosidad.

― ¿Recuerdas lo que te conté sobre Kuchiki Byakuya?

― Sí.

― Bueno, pues me casaré con él.

― ¿QUE? –grito Izui, sorprendida. – ¿Hablas enserio?

― Muy enserio. Mira, a este paso Kensei se quedara sin trabajo y tu tendrías que dejar la universidad, además, no tengo trabajo y el alquiler del departamento esta subiendo mucho. Es lo mejor, Izui.

― Pero… tú dijiste que no te casarías con alguien a quien no conocías.

― Lo sé. Pero ya le he dado muchas vueltas y no encuentro otra solución. Es eso o pedirle ayuda al abuelo.

― Primero muerta. –negó Izui.

― Eso pensé que dirías. –sonrió. –Bueno, supongo que tendré que buscar a Byakuya. Solo sé que vive en el área de Sakurakuzamori, iré mañana, estoy un poco nerviosa, ¿crees que podrías acompañarme?

― Sí, seguro, si es lo que quieres hacer, entonces está bien. ¿Se lo has dicho ya a Kensei? –preguntó. Haruka simplemente asintió. –Ok. Wow, no puedo creerlo aún. Suena tan de película.

-696969-

― ¿Quién es ese loco del que hablas? –le pregunto Miyu a Nnoitra.

― ¿De quién más? Del viejo doctor Barragan a quien últimamente se le olvidan muchas cosas. –le contesto Nnoitra guiándola hasta la oficina personal del Dr. Barragan.

Tocaron la puerta un par de veces y luego se escucho que alguien desde adentro les permitía pasar. Al entrar vieron un escritorio pulcramente ordenado mientras el viejito de bigote blanco y piel tostada, deslizaba sus dedos torpes sobre el teclado de la computadora que tenía enfrente.

― ¿Qué sucede, Nnoitra? –le pregunto el abuelito sin despegar su vista del ordenador.

― Aizen-sama me ha dicho que esta chica nueva tiene acceso al segmento H, que debes darle la clave. –le dijo Nnoitra. Barragan levanto la vista mirándolo sospechosamente.

― ¿Realmente me crees tan estúpido para darte la clave así nomás? Pff, lárgate a hacer tu trabajo, Nnoitra. –le dijo Barragan volviendo su vista al ordenador.

Desilusionada, Miyu salió de aquella oficina junto a Nnoitra.

― Vaya, maldito viejo. –exclamo Miyu.

― ¿Qué estás diciendo? Por Kami, vienes con Nnoitra, niña. –sonrió ampliamente. –Mira –le dijo enseñándole una papeleta. –Barragan es tan olvidadizo que en cualquier parte anota las cosas que se le olvidan en papelitos, entre ellas la clave. –musito guiñándole un ojo. –Solo hay que ser un buen observador.

― Yeii, Nnoitra, ¡eres genial! –le sonrió Miyu.

― Bueno, bueno, ahora vamos al segmento H. Let’s go!

Caminaron nuevamente de regreso hacia la puerta del segmento H dispuestos a acceder con la clave. Nnoitra tecleo en la pantallita los números 2904013014 y luego apareció un mensaje de: Acceso correcto.

En ese momento, Miyu se sintió muy nerviosa. ¿Qué era lo que vería a continuación? ¿Estaría Gin o Toshiro por ahí? Su corazón latía aceleradamente.
Al abrirse las compuertas de par en par, observaron que el lugar estaba iluminado por unas cegadoras luces blancas, que era un cuarto con numerosas computadoras apagadas y papeles en los escritorios. Entraron y, tras ellos, las compuertas se volvieron a cerrar. Observaron que más allá había otra compuerta, pero eso no fue lo que más les llamo la atención sino el tubo cilíndrico grande que estaba tapado con un hule blanco que iniciaba en el piso y llegaba hasta el techo.

― ¿Qué demonios estará ahí dentro? –se pregunto Nnoitra acercándose, lentamente tiro del hule y este cayó al suelo dejando ver que el cilindro estaba lleno de agua azul y que dentro, conectada a muchos tubos, había una persona. – ¿Qué carajos? –exclamo Nnoitra asombrado, no más que Miyu, pues era la primera vez que ella veía algo así.

Adentro del cilindro estaba una chica joven, un poco menor que Miyu. Tenía la piel blancuzca, estaba delgada, casi parecía un esqueleto y estaba acomodada en posición fetal flotando en el agua, tenía el cabello rubio pálido cortado un poco más abajo del mentón. Abajo del cilindro había una inscripción que decía SerieLily-Z93, 1996.

― 1996. –leyó Miyu sin poder creerlo. ¿Significaba que esa chica estaba ahí desde 1996? –Tenemos que sacarla de ahí.

― ¿Eres idiota? Si la sacamos de ahí se muere. El cilindro es como su ambiente, es su hogar. –reclamo Nnoitra.

― No sé cómo le puedes llamar hogar a eso.

― No perdamos más tiempo, entremos por la otra compuerta. –la apuró Nnoitra jalándola del brazo.

Se pusieron frente a la compuerta y ésta, automáticamente se abrió.

Enseguida vieron que estaban en un laboratorio. Había unos 5 tubos cilíndricos con más personas. Había computadoras y escritorios, además de doctores y doctoras con batas blancas. El ambiente que ahí se vivía era de tranquilidad. Cada doctor estaba inmerso en su trabajo y nadie volteo a ver a Nnoitra y Miyu.

― ¿Y ahora qué?

De repente, Miyu reconoció a alguien a lo lejos entre tantos doctores y doctoras. Vestido con una bata blanca y con el cabello pintado de negro, estaba Gin con una libreta de anotar, haciéndole un leve ademán con la mano de que fuera con él. Al verlo sano y salvo, Miyu soltó un suspiro de alivio y sonrió ampliamente.

― Creo que iré a curiosear por ahí. –le dijo Nnoitra alejándose de ella. No podía ser más oportuno pues, Miyu pudo caminar hasta Gin tranquilamente.

El chico alto la tomo de la mano y la condujo a través de un pasillo hasta adentrarse a una oficina apartada de ahí. Miyu pudo observar que por el pasillo había más compuertas que seguramente llevaban a más compuertas, suponía que el laboratorio era tan grande como la mansión Yamamoto, o tal vez hasta más.

― ¿Qué haces aquí, Miyu? –le pregunto Gin levemente preocupado de que ella estuviera ahí.

― Podría preguntarte lo mismo. –le reclamo. –Un día de repente te desapareces y no vuelves a contestar el teléfono, me tenías preocupada Ichimaru Gin.

― Lo siento, la vez que estaba en casa de Shunsui y que me llamaste, de veras que iba a ir contigo, pero en eso, vi que un vehículo se dirigía hacia atrás de la mansión Yamamoto y se me hizo raro, así que lo seguí hasta que entro por una compuerta subterránea a dos kilómetros de la mansión y luego ya no pude salir de aquí debido a que no me sé las claves. He intentado averiguarlas… pero qué más da, he descubierto muchas cosas aquí que seguramente te causarían pesadillas, ¿Cómo demonios fue que entraste aquí Miyu?

― Me infiltre junto a un curioso investigador del segmento G; Nnoitra. Él consiguió la clave, mira. –le enseño la papeleta que contenía la clave.

― Me encanta que seas así de lista.

― ¿Y tú como conseguiste el tinte negro?

― Algunos doctores tienen habitaciones aquí, entre a una para ponerme ropa de doctor y casualmente encontré el tinte, así que decidí aprovecharlo, ¿no es lindo?

―Tú siempre eres lindo :3

― Gracias. –sonrió. –Por cierto, Miyu, he visto a tu hermano. –le comento.

― ¿Enserio? Dime donde! –Miyu se alarmo enseguida, ¡Toshiro estaba seguramente a solo unos minutos de ella!

― Espera, no puedes ir ahí, él… ya no es Toshiro.

― ¿Cómo que ya no es Toshiro? Gin, dime que viste exactamente. –le exigió.

De repente se escucho que unas voces se acercaban. Miyu se asusto, pues si los descubrían estaban muertos… bueno, ella por ser la nieta de Yamamoto no, pero sí Gin.

― Estarás bien, Miyu. –le aseguro Gin con una media sonrisa. De un movimiento rápido, subió al escritorio y abrió la escotilla de ventilación.

― Gin, ¿qué haces? No te vayas. –le pidió Miyu. –Espera, ten esto! –antes de que se fuera, le dio la papeleta que tenía la clave.

― Te amo, Miyu. –le juro Gin segundos antes de cerrar la escotilla nuevamente. En ese segundo la puerta de la oficina se abrió violentamente y por ella entro un hombre alto y de cabello café.

― Es ella, Aizen-sama. –le apuntó Lisa Yadomaru; la secretaria, quien además llevaba a Nnoitra de los pelos. –Sabía que algo andaba mal con esa chica desde que la vi entrar.

― Anda, pero mira a quien tenemos aquí –sonrió Aizen maliciosamente. –Nada más y nada menos que Yamamoto Miyu, ¿me equivoco? Por supuesto que no, te conozco perfectamente niñita, y creo que tu abuelo te dijo estrictamente que no debías bajar al subsuelo, ¿no es así? Vaya, se pondrá muy enojado cuando se entere de que su nieta adorada andaba merodeando por el segmento H, al que por alguna razón tuvo acceso, junto a un medicucho mediocre como Nnoitra. –Aizen la miro fijamente. La mirada de aquel hombre podía intimidar a cualquiera, era la mirada de una persona que no tenía límites, una persona que no estabas seguro de qué tan lejos podía llegar. –Vamos, tu abuelo querrá castigarte severamente, pequeña Miyu.

-696969-

El día estaba templado. No hacía frío ni calor mientras Haruka e Izui caminaban hacia el área Sakurakuzamori después de haber tenido que viajar en metro. Al llegar al área, había un guardia que miro a las chicas sospechosamente y las detuvo.

― Este es el área de Sakurakuzamori, chicas, no está permitido que entren personas que no tengan identificación y, realmente, no creo que ustedes las tengan, ¿o sí?

― Pero aquí vive un amigo de nosotros. –le dijo Izui.

― Sí, a otro perro con ese hueso. –el guardia no les creyó en lo absoluto.

― ¿Qué? ¿Los ricos no pueden ser amigos de los pobres o qué? –le reclamo Haruka visiblemente ofendida.

― Déjalas pasar, no creo que sean malas. –exclamó una voz femenina detrás de ellas.

― P-pero, Señorita… -el guardia se quedó desconcertado.

Haruka e Izui vieron que se trataba de una chica menuda de cabello negro corto acompañada de un joven de extraña cabellera naranja con rostro de delincuente.

― Te digo que las dejes pasar, yo respondo por ellas. –reafirmo su postura la chica defensora y el guardia cedió.

―Hola, gracias por ayudarnos. –musito Haruka a la chica.

― No es nada. Mi nombre es Rukia, ¿y el de ustedes?

― Yo soy Haruka, ella es mi hermana Izui.

― Yo soy Ichigo.

― Nadie te pregunto, zanahoria. –sarcasmeo Rukia haciendo enojar a Ichigo.

― Supongo que ustedes viven aquí. –les dijo Haruka.

― Yo sí, Ichigo no. –respondió Rukia. –Bueno, les dejamos para que vayan a visitar a su amigo.

―Espera, ¿no sabes donde vive Kuchiki Byakuya? –le detuvo Izui.

― ¿Kuchiki Byakuya? –se volteo Rukia confundida. – ¿Ese es el amigo al que quieren ver?

― Sí… bueno, no yo sino mi hermana. –dijo Izui.

― Ah, qué curioso, pues fíjense que Kuchiki Byakuya es mi hermano y yo no recuerdo que las tenga por amigas, sin ofender. –dijo Rukia dudando de ellas.

En ese preciso instante iba entrando una camioneta negra a la zona residencial de la alta sociedad y se detuvo a un lado de la acera. De ella bajó Byakuya enfundado en su smoking negro.

― Señorita Haruka. –la saludo Byakuya seriamente. – ¿Qué está haciendo por esta zona?

― Sucede que pensé mejor las cosas. –respondió Haruka un poco acalorada de tener que decirlo frente a tres esquinclillos (Izui, Ichigo y Rukia xD).

― ¿La conoces hermano? –inquirió Rukia extrañada.

― Por supuesto. –respondió Byakuya. –Suba a mi camioneta, por favor, la llevaré hasta mi humilde hogar. (Humilde??)

― Claro, pero solo si viene mi hermana Izui.

― Por supuesto. –accedió Byakuya y subió a la camioneta junto a Haruka e Izui.

― ¿No nos das un aventón a nosotros, Nii-sama? –le pregunto Rukia.

― No, ustedes váyanse caminando. –respondió sin voltearlos a ver, subiéndose a la camioneta y arrancando.

― ¿HA? Pero que maldito! –se enojo Rukia. – ¿Quién demonios es esa mentada Haruka? Estoy segura que nunca la he visto…

― Ohhh, ¿Rukia-chan está celosa? –se burló Ichigo.

― ¡Claro que no! ¬_¬

― Claro que sí, no me engañas, Rukita. –Ichigo le paso un brazo por los hombros para canturrearle más bromas al tiempo en que reanudaban su marcha. –Tal vez sea la novia secreta de tu Nii-sama.

― Cállate, baka.

-696969-

Kyoraku Shunsui llegó muy cansado a su casa y eso que apenas era la hora de la comida.

― ¿Cómo te fue, Onii-sama? –lo saludo Orihime al tiempo en que entre ella y Starrk servían la comida que el mismo Starky había preparado.

― Bien, bien. ¿No ha llegado Szayel? –pregunto al ver que solo Soi Fong, Stark y Orihime estaban en la mesa rectangular de color negro.

― Dijo que no podría venir a comer. –informó Soi Fong.

― Ahh~ qué mal, últimamente no tiene tiempo para nada. –dijo Shunsui. –Me empiezo a preguntar si realmente trabaja para la empresa de Yamamoto como es debido. No sé por qué simplemente no se traslada a trabajar en la empresa familiar.

― Supongo que quiere trabajar por su cuenta, ser independiente. –dijo Soi Fong.

― Aún así pasa mucho tiempo fuera de casa. –dijo Orihime con tristeza.

― ¿Y tú por qué opinas si ni siquiera es tu hermano del que se está hablando? –le dijo Soi Fong de mala gana haciéndola sentir mal, como siempre.

― No empieces, Soi, mejor comamos como la familia que somos. –la regaño Shunsui.

― ¿Cómo la familia que somos? Bueno, entonces que se vaya Orihime, ella no es de la fam…

― ¡Soi Fong! –Shunsui alzó la voz y Soi Fong se sobresaltó. Su hermano Shunsui rara vez alzaba la voz y cuando llegaba a hacerlo, era porque realmente estaba molesto. –Discúlpate, ahora. –le exigió mirándola con cara de “lo haces o te va a ir mal”.

― ¡No me voy a disculpar con esta zarrapastrosa! –Soi se cruzo de brazos, orgullosa.

― Entonces no tienes nada que hacer en la mesa. –le dijo Shunsui haciendo que Soi Fong abriera los ojos de par en par sin poder creer lo que había oído. – ¿Qué estas esperando? Estoy hablando enserio. –la tensión se acumulo en el ambiente al grado que ni una mosca se atrevía a hacer ruido.

― No me hables como si fueras mi padre. –le amenazó Soi Fong entornando los ojos hacia él. –No me regañes, no me ordenes nada… yo soy tan dueña de esta casa como tú, hermano. No lo olvides. –musito por último y se levantó rápidamente de la mesa, caminando hacia la salida de la casa, azotando la puerta con fuerza. Poco después se escucho el motor de un auto que anunciaba que Soi se había ido de allí.

Shunsui respiro cansadamente.

― No te preocupes, Ori. –le dijo Stark. –Soi solo está celosa. –la disculpo él. –Volvamos a comer en paz.

Pero Orihime no se sentía tan hambrienta como antes después del zafarrancho de Soi, pero, por respeto a Shunsui y Stark, comió. Estaba sorprendida y se sentía mal con ella misma, como culpable, pues nunca en lo que llevaba viviendo como adoptada de la familia Kyoraku, Shunsui le había hablado así a Soi Fong.

“De por sí Soi-san ya me odia, ahora con esto me odiara más” pensó tristemente.

De repente, el móvil de Shunsui recibió un mensaje. Shunsui miró el remitente que no tenía registrado en sus contactos, pero aun así abrió el mensaje y lo leyó.

“Amigo, tenía razón, Yamamoto sí está haciendo experimentos ilícitos, lo vi con mis propios ojos, no puedo decirte ahora donde están, no quiero meterte en problemas, estoy recabando pruebas pero estoy bien.

G.I.”

― Gin Ichimaru. –sonrió Shunsui.

― ¿Apareció Gin? –le interrogo Stark.

― Sí, ese cabrón… –rió Shunsui. –Me preocupe en vano, al parecer, ese chico siempre está en el peligro.

-696969-

La casa por dentro parecía un palacio real de más de mil habitaciones, aunque realmente solo tuviera doscientas incluyendo cuartos como biblioteca privada, salón de té, gimnasio… entre otras. La mansión Kuchiki era un sueño que solo los ricos de ricos podían soñar. A Izui le faltó poco para que le diera un paro cardíaco.

― Cuénteme, Haruka, ¿Cómo es que cambió de opinión? –le pregunto Byakuya sentado en uno de los mullidos sofás.

“Carajo, éstos sillones parecen algodón de azúcar X3 siento que mi columna vertebral se reacomodo maravillosamente” pensaba Haruka distraídamente, y a juzgar por la cara de su hermana Izui, ella seguramente sentía lo mismo.

― ¿Eh? Ah, sí. Pues no me acuerdo… -dijo pero enseguida Izui le dio un codazo. –Ah, ya me acordé. Sucede que en mi familia hay severos problemas económicos. Me han corrido de mi trabajo ya que falte muchas veces por cuidar a mi hijo y a mi sobrina, mi hermano Kensei está a punto de ser despedido por lo mismo y esta que está aquí es mi hermana Izui que estudia la universidad y lo más seguro es que no pueda conseguir para el pago de su inscripción del semestre próximo.

Byakuya se quedó asombrado por tantos problemas que tenía aquella familia.

― Ya veo. –dijo él. –No habrá que preocuparse por el dinero ni por su hijo si se casa conmigo, Haruka.

― ¿Entonces sí nos casaremos? –preguntó Haruka.

― Sí. Claro que, a pesar de que ayudare económicamente a su familia, nos casaremos por bienes mancomunados si no le molesta, además de que tendrá que firmar un contrato prenupcial con unas cuantas clausulas.

― ¿Contrato? –preguntaron Haruka e Izui simultáneamente.

― Claro. Renji. –dijo Byakuya haciendo sonar una campanita y de la nada apareció una especie de mayordomo de cabello rojo.

― Dígame, Kuchiki-sama.

― Dale a la señorita Haruka el contrato prenupcial, que lo firme y luego haz los preparativos para la boda de pasado mañana. –se levanto Byakuya.

― ¿Pasado mañana? –Haruka grito sorprendida.

― Renji las atenderá, yo tengo asuntos que arreglar en mi despacho, siéntanse como en su casa, señoritas. –dijo Byakuya retirándose de la sala dejando a las presentes boquiabiertas.

― Por favor firme el contrato prenupcial, Haruka-sama. –le dijo Renji con mucho respeto.

― Vale, vale, pero no me hables con tanto respeto que me sentiré vieja.- sonrió Haruka.

― ¿Qué dice el contrato? –dijo Izui muriéndose por el chisme.

― Veamos… -dijo Haruka leyendo.

“…

Bla blá y la interesada deberá cumplir las siguientes clausulas…

1.- La contratada no se mezclara en los negocios familiares Kuchiki, no tendrá poder en la empresa excepto en la mansión.

2.- Deberá elegir un mayordomo personal.

3.- Puede traer a vivir a la mansión Kuchiki solo a su familia nuclear.

4.- Se mudará a la mansión Kuchiki inmediatamente después de firmar el contrato.

5.- Respetará las reglas de la familia Kuchiki sin excepción alguna.

6.- Mostrará un comportamiento alturado en todo momento y en cualquier circunstancia.

7.- La relación del contratante y contratada será explícitamente formal.



― Bueno, a firmar. –Dijo Haruka dándose ánimos internamente, intentando creer que después de aquello todo iba a mejorar. Minutos después, la firma de Shihoin Haruka estaba puesta en el contrato.



0-0-0-0-0-0-0


Y termina otro capitulito, que tal te parecio lucky? a que no te esperabas q actualizara hoy, vdd? jaja


En lo personal me encanta el bullying de Soi hacia Tontihime jaja, pero el bullying es malo ok? no lo hagan! :P Y bueno, estuvimos a un pelito de descubrir que fue de Toshiro pero dije: nah, hoy no tengo deseos de que se descubra q fue de él jajaja.


La canción es Harukaze (brisa de primavera) del grupo Scandal :)

23 de febrero de 2013

Capitulo 3: Shooting star




… cuando los ojos azabaches del joven de tez blanca se encontraron con los de ella, ambos sintieron que daban vueltas sobre su propio eje y que, de repente, sus corazones latían más fuerte de lo normal y un cosquilleo en el estómago. ¿Qué era aquella rara pero emocionante sensación? Sea lo que fuera, ellos no pudieron despegar sus miradas fácilmente.

Haruka no sabía lo que le sucedía, aquel pelinegro se le hacía tremendamente atractivo, pero no solo eso, algo de él parecía llamarla. ¿Qué era? ¿Su helada y fija mirada sobre ella? ¿Aquella soledad que reflejaba en sus orbes oscuras?

Sin darse cuenta, ella se detuvo sus pasos. Aquellas miradas solo fueron desconectadas cuando, repentinamente, Ryu empezó a llorar. Haruka perdió contacto visual con el sujeto y se concentro en su pequeño sobrino Ryu.

– ¿Qué pasa Ryu? –Haruka se inclino hacia él para verlo. El pequeño solo tenía una hoja de árbol en la frente que le molestaba, Haruka se la quito y el bebe se tranquilizo de inmediato.

– ¿Está bien el pequeño? –se acerco Byakuya, más llamado por la presencia de Haruka que preocupado por el enclenque.

– Sí, solo tenía una hojita en la cara. –le sonrió Haruka despreocupada.

– Bien.

Un par de tipos altos iban transitando por el parque, veían disimuladamente a Haruka y a Ryu, Byakuya lo noto enseguida y frunció levemente el ceño.

– Me parece que no está bien que salga usted sola a pasear con su hijo. –acoto Byakuya.

– No hay cuidado, vivo cerca. –le aseguro ella sin perder su tranquilidad.

– Podría llamar a su esposo para que venga a recogerla. –recomendó Byakuya al ver que los dos tipejos no se iban.

– Etto… no tengo esposo… ni novio. Estaré bien. –volvió a sonreírle y empezó a caminar lentamente, Byakuya le siguió el paso, interesado en lo que había dicho.

– ¿Ha dicho que no tiene esposo ni novio? –abordo un curioso Bya-kun.

– Sí, eso dije.

Byakuya pensó aquello por un momento. La chica se veía que era inteligente, valiente y amable, en ningún momento había sido grosera, además parecía muy cuidadosa con su pequeño hijo. ¿Ella sería la indicada? Una corazonada le decía que sí, que le dijera a esa chica que se conocieran más para, finalmente, cumplir lo que su abuelo Ginrei deseaba sobre que Byakuya consiguiera una esposa y descendencia. El pequeño fácilmente podría ser su hijo, a Byakuya no le daba problema adoptarlo. Pensó, egoístamente, que así mataría dos pájaros de un tiro.

– Me llamo Kuchiki Byakuya. –se presento él de manera respetuosa.

– Soy Ukita… -Haruka se detuvo de inmediato. Hacía mucho que no usaba el apellido Ukitake por miedo a que alguien la reconociera, así que se presento como regularmente lo hacían ella y sus hermanos. –Perdón, soy Shihoin Haruka. Y usted, ¿vive por aquí también?

– No. –negó Byakuya lentamente. –Mi casa está un poco lejos. Es en el área de Sakurakuzamori.

– ¿Nanda? Entonces usted debe ser una persona de mucho dinero. –admiro Haruka con sorpresa.

– Algo así. –contesto él con suma modestia.

– Si vive en Sakurakuzamori, entonces usted debe ser un empresario, normalmente los que viven en esa área lo son.

– Tiene razón, soy empresario, muy pronto heredare la empresa familiar Kuchiki.

– ¿Kuchiki Company? Waw, como no lo relacione antes. No puedo creer que esté caminando al lado de alguien tan importante. –sonrió Haruka. Byakuya no supo si aquello era halago o una broma así que solo le sonrió de medio lado.

– Y digame, ¿Qué ha sido de su esposo?

– Él… me dejo. –mintió, fue lo primero que se le vino a la mente.

– Que cobarde, está demostrado que no era un hombre. –musito Byakuya con algo de enojo, ¿Cómo alguien podía ser tan maldito para dejar sola a una chica tan bella?

– Sí, eso creo, je je.

– Supongo que es muy difícil para usted toda esta situación.

– No tanto, vivo con mis dos hermanos y ellos me ayudan, aunque… bueno, ahora que mi hermana y yo tenemos a nuestros respectivos bebes las cosas se pondrán un poco difíciles… ¡oh! Perdone, no sé por qué le estoy contando esto, disculpe mi atrevimiento. –declaro ella sonrojada.

– No se preocupe, todos tenemos problemas, hasta yo.

– ¿Hay algo que lo aflige?

– Sí, estoy preocupado por mi hermana menor. Mi abuelo no me heredara la empresa familiar si no consigo una esposa, de otro modo, todo pasara a manos de mi hermana menor, y no me crea egoísta pero, ella no quiere esa vida empresarial, solo es una joven que quiere estar tranquila. Últimamente este tema le ha preocupado mucho a ella al grado en que ha tenido insomnio.

– Oh, pobrecilla. Que mal pintan las cosas por su casa.

– Pero, creo que he encontrado la solución a mi problema. –Byakuya la miro de reojo.

– ¿Cuál es? –lo miro atenta.

– Usted.

– ¿Yo? –pregunto Haruka totalmente confundida.

– Usted está sola y necesita un padre para su hijo, yo solo necesito de una persona de confianza a mi lado. –exclamo Byakuya intentando sonar respetuoso, no fuera que la dama se ofendiera.

– ¿Qué cosas dice, Kuchiki-san? –se rió Haruka. –Por supuesto que eso no es una solución.

– Sé que es rápido, pero… ¿podría pensarlo? –suplicó Bya-kun.

– No está de pensarse… oh, ahí está mi hermano esperándome, con permiso. –se despidió Haruka avanzando más rápido hacia donde Kensei la esperaba.

Byakuya la vio alejarse con una mirada melancólica. Al fin le había interesado una chica y ésta no estaba dispuesta. Vaya suerte. Tenía que irse ya del parque, se hacía tarde, pero antes de eso tenía un par de problemas qué arreglar. Se dio la media vuelta y camino directo a los dos tipos misteriosos que estaban ahora sentados en una banca bajo un sauce llorón del parque.

– ¿A quién vigilan? –los miro con ojos entornados.

– ¿Nanda? ¿De qué demonios hablas, chico estúpido?

De 10 a 15 patadas después a cada uno, Byakuya logró hacer que aquellos dos hablaran.

– Solo queríamos el brazalete de la chica, es todo idiota! ¡Deja de querer romperme el brazo! –imploro uno de ellos mientras Byakuya no detenía la llave en la que lo tenía preso. Un transeúnte que había visto la escena, inmediatamente llamo a la policía y esta vino enseguida, apresando a los dos tipos y de paso hasta a Byakuya por alterar el orden público.

Byakuya no podía sentirse más patético encerrado en la celda de barrotes negros y, después de unos minutos pudo sentirse más patético cuando por fuera de la celda donde estaba, se apareció un decepcionado Kuchiki Ginrei.

– ¿Un Kuchiki encarcelado por alterar el orden público? –Ginrei lo miraba fingiendo suma vergüenza, porque por dentro estaba que se moría de la risa viendo la expresión de abatimiento y deshonra que tenía su nieto mayor.

– No merezco salir bajo fianza. –exclamó el pelinegro casi a punto de llorar de la vergüenza porque su abuelo se había rebajado a ir a verlo a la celda de la deshonra.

– Vamos, no seas dramático. –sonrió el viejo. –Ya he pagado tu fianza, afortunadamente ningún medio ha descubierto esto, sino, de veras que sí estaría enojado contigo y no te heredaría la compañía así me trajeras a 300 esposas.

*0*0*0* 

Kyoraku Shunsui marco por decima quinta vez en el día a su amigo Ichimaru Gin, pero nuevamente él no levanto el teléfono del apartamento.

– ¿Sigue sin contestar? –le pregunto Stark llegando a la sala.

– Sí, me preocupa. –declaro Shunsui pensativo.

– Tranquilo, seguramente está con Miyu-san.

– No lo creo. Ya habría llamado, me lo prometió desde ayer y Gin nunca a roto una promesa.

– En ese caso, ¿por qué no llamas a Miyu?

– También lo he intentado pero ella no contesta, ni su celular ni en la residencia Yamamoto. Supongo que iré a buscar a Gin en su departamento.

–Sería buena idea –dijo Stark encogiéndose de hombros.

– ¿Tú a dónde vas? –pregunto Shunsui al ver a su hermano tan cambiado y perfumado.

– Saldré un rato a divertirme, estoy aburrido. –exclamo y después se fue de la sala caminando a paso tranquilo.

Shunsui se quedó ahí en la sala, preocupado, imaginándose mil y un escenarios posibles para Gin. El chico era listo, él había descubierto que Yamamoto seguía con las investigaciones terroríficas que una vez expuso y que fueron rechazadas. ¿Yamamoto no habría descubierto a Gin, verdad? No, Ichimaru Gin era un chico prodigio, un tipo listo, no se dejaría descubrir tan fácilmente.

Haber, solo necesitaba concentrarse. Ayer, cuando se fue, lo último que dijo fue que tenía que salir porque Miyu lo necesitaba. ¿Sería acaso que Miyu-chan…?

– Shunsui-nii. –lo llamo Soi Fong haciéndolo volver a la realidad. El hombre de cabello castaño ondulado volteo a verla. –Saldré por un momento, ¿podrías prestarme tu carro?, Stark y Szayel se han llevado los demás autos y solo queda el tuyo.

– Lo siento, Soi Fong, justo ahora tengo que salir a buscar a Gin.

– ¿A Gin? ¿No te respondió? –inquirió Soi Fong preocupada inmediatamente.

– No, por eso iré a ver si está en su departamento.

– Te acompaño. –agrego Soi enseguida.

– No. –dijo él rotundamente en un tono de voz al que no se le podía discutir. –Puedes contratar algún servicio de limusina o algo así. Regreso luego, y tú, llega temprano.

Soi Fong lo vio irse. Shunsui estaba serio, no había sido amable con ella como solía serlo siempre y la razón para que hiciera eso era que su preocupación debía estar fundamentada en algo serio y de cuidado. Ella esperaba que Gin estuviera bien, él siempre se había comportado de manera cortes con ella cuando estuvieron juntos en la universidad, de alguna manera le estimaba, Gin era como de la familia, pues solía asistir a las reuniones familiares de ellos, a la barbacoa que hacían todos los domingos junto a los Kurosaki.

La chica de cabello corto esperaba que el próximo domingo, la tradición no se rompiera. Que todos asistieran sin excepción como venía siendo desde hace años.

9o9o9o9o9o9o9 

No podían darse tantos lujos, así que Haruka e Izui compartían un cuarto donde tenían sus respectivas camas gemelas, una con el edredón lila y otra de color azul claro. La parte de Haruka estaba ordenada, tenía los libros bien acomodados en el estante y sus cajones de ropa estaban bien cerrados, su cama azul estaba pulcra mientras que Izui tenía libros y cuadernos regados en el piso, unos sobre otros en el peinador, mientras solo algunos estaban en el estante donde los demás deberían de estar, además, en su cama estaban un montón de suéteres y pantalones sin colgar, pero que no le estorbaron a la hora de querer dormir aquel día.

– ¡Estoy oficialmente muerta! –Izui se dejo caer a la cama con pesadez y un cansancio como si la hubieran hecho trabajar días enteros. – Jesús, pensé que esa niña no se iba a dormir con nada, menos mal que Kensei pudo comprar leche materna.

Haruka sonrió al ver a su hermana tan derrotada.

Estaban solas, las cunas las habían acomodado en el cuarto de Kensei ya que ahí había más espacio.

– Izui, hoy conocí a un chico de mi edad en el parque. –le confió Haruka volteada de lado.

– ¿Y luego? –la animo Izui a que siguiera hablando.

– Bueno, casi creo que me pidió matrimonio. –confeso con vergüenza.

– ¿Cómo? –pregunto Izui, repentinamente emocionada con la plática. – ¡Cuenta, cuenta!

– Pues, me dijo que necesitaba una esposa para poder heredar su empresa, ¿sabes? No me lo creerás pero es el nieto de Kuchiki Ginrei de Kuchiki Company.

– ¡WTF! ¿Y qué le dijiste?

– Obviamente lo tiré al lucas, ¿Cómo crees que le iba a decir que sí a un perfecto desconocido?

– Ayyy, Harukita, serás mensaa! –se desespero Izui. –El tipo tiene millones y fácilmente pudo sacarnos de la pocilga donde vivimos.

– En primer lugar, esto a lo que llamas pocilga nos ha costado duro a Kensei y a mí, para que te enteres –reclamo un poco molesta. –Y en segundo lugar, jamás le hubiera dicho que sí de ninguna forma, no lo conozco y no tengo deseos de tratarlo.

– Bueno, bueno, tampoco era para que te sulfuraras. Pero… dime, ¿era guapo?

– Pues no cantaba mal las rancheras. –acepto de mala gana.

– ¡Te gustó, te gustó! –canturreo Izui.

– ¡Shhh! Desertaras a Maki. –la reprendió Haruka volteando a verla, pero luego le sonrió. –Bueno, tal vez si me gusto, no estoy segura.

– ¿Te imaginas casada con ese millonario? Nos resolverías la vida a Kensei y a mí, Haruka.

– Ese “nos” me suena a manada. –bromeó Haruka. –Bueno ya duérmete que mañana tenemos que hacer toda una planeación.

– ¿Planeación?

– Claro, te recuerdo que Kensei y yo trabajamos y tú tienes clases en la universidad así que vamos a tener que turnarnos para poder cuidar de los babys.

– Ahh~

9o9o9o9o9o9o9o9 

Miyu caminaba deprisa por los oscuros pasillos de la mansión Yamamoto. Eran tantos que se tenía que conocer a la perfección la casa para no perderse realmente. Por suerte, la ahora Yamamoto Miyu conocía aquella mansión mejor que la palma de su mano. Supo exactamente que pasillos tomar, cuando doblar la esquina y que escaleras bajar o subir cuando llamo al celular de Ichimaru Gin y éste no le contesto.

No, no le contesto, y eso era algo de cuidado. Gin siempre le respondía el teléfono a menos que algo le hubiera pasado, algo grave.

Miyu no tenía idea de donde pudiera estar, desde ayer había prometido venir a verla porque ella necesitaba que la consolara, se sentía muy sola sin sus niños. Aquella mañana le había marcado cientos de veces pero nunca contesto. Después, por la tarde, tuvo asuntos que atender en la empresa y, para que su abuelo no sospechara de la relación secreta que tenía con Ichimaru Gin, Miyu salió de la mansión hacia la empresa y se ocupo todo el día hasta ya bien entrada la noche.

Insistió un poco más al celular de Gin pero el resultado fue el mismo. Se sintió frustrada. ¿Dónde demonios estaba Gin?

Quiso llorar pero, como su abuelo decía, “llorar no es una opción”. Así que lo único que pudo hacer para consolarse, era el peligro. Sí, el peligro de volver a bajar al último piso de la mansión Yamamoto, un piso extremadamente grande que estaba bajo tierra donde se llevaban toda clase de investigaciones.

Aunque su abuelo se hubiera dado cuenta de que Miyu sabía lo del laboratorio subterráneo, él le tenía prohibido bajar. ¿Por qué? fácil, porque en el laboratorio estaba Toshiro, Miyu no sabía exactamente en qué parte y porqué, pero las posibles respuestas que tenía para eso no eran muy alentadoras. Yamamoto no quería que Miyu viera a Toshiro.

Miyu se había dado cuenta de que Toshiro nunca había huido de casa cuando un día, accidentalmente bajo al último piso y entro viendo todo un laboratorio lleno de tecnología, frío, con un grupo de personas yendo y viniendo, ese día Miyu se escabullo curioseando por ahí y entonces, alcanzo a escuchar aquel comentario proveniente del joven de gafas y extravagante cabello rosa.

– No puedo creer que Yamamoto tenga a su propio nieto encerrado aquí, hay que ser un verdadero hijo de pe*** para atreverse.

– Ni que lo digas, Szayel, ni que lo digas. –le había dicho un tipo de piel oscura y cabello rizado que respondía al nombre de Tosen.

Y desde que había bajado aquel día, Yamamoto dio serias instrucciones de que no dejaran entrar a su nieta al complejo. Eso sería un problema si Miyu no fuera tan ingeniosa. Solo tuvo que esperar a que alguien saliera del laboratorio, más específicamente una mujer, cuando aprovecho para darle un golpe en la nuca con un jarron de barro, dejándola inconsciente.

La chica lista se vistió con la ropa blanca de la tipa y luego la arrastro para esconderla en el primer cuarto que encontrara, pues en la mansión Yamamoto había muchas habitaciones vacías y sin usar. Miyu se puso una peluca y se maquillo de manera extravagante para esconder sus rasgos. Posteriormente entro al complejo fresca como una lechuga, actuando como una verdadera doctora.

El guardia la dejo pasar debido a la muy corta falda que llevaba… “hombres” pensó Miyu con fastidio pero siguió su camino.

Tenía que encontrar a Gin, no podía dejarlo así como así, lo amaba mucho, si seguía cuerda hasta ese momento era por él, por su adorado y querido Gin. De no ser por él hacía mucho que se habría rendido en aquella lucha secreta que tenía contra su abuelo.

Camino tanteando el perímetro y llego hasta un escritorio ordenado donde estaba una chica de gafas que tenía un gafete donde decía que se llamaba Lisa Yadomaru.

– Ohayo, me preguntaba si sabes dónde está Ukitake Toshiro. –le preguntó Miyu fingiendo otro tipo de voz, más seria y fina. Se puso de nervios, no sabía si la especie de secretaría que era Lisa le contestaría su pregunta o si notaría algo sospechoso y avisaría a su superior, pero para sorpresa de Miyu, la secre contesto:

– Está en el segmento H. –respondió la chica sin dejar de ver el ordenador donde tecleaba como si no hubiera un mañana.

– Ahh, claro… ¿y por donde está ese segmento H? –pregunto con nerviosismo. Lisa dejo de teclear y la miro con sospecha. –Ah, es que soy nueva. –se excuso con una risilla nerviosa.

– El segmento H está siguiendo ese pasillo –señalo. –Y… que yo sepa, no han contratado a nadie nuevo.

– Si, lo sé, me atrapaste, je je. Lo que pasa es que soy muy olvidadiza, no se lo digas a nadie, si? –le sonrió y después dio media vuelta, caminando lo más tranquila y despreocupada que pudo por el pasillo. Después pudo notar por un letrero que colgaba del techo que estaba en el segmento A.

Camino y camino y a medida que avanzaba tenía que atravesar compuertas que se abrían a su paso y que al entrar siempre estaba colgado el anuncio de qué segmento era.

Después de unos minutos, Miyu llego al segmento G y pudo notar a lo lejos las compuertas del segmento H. Camino tranquilamente pero para su sorpresa el segmento H no se abrió a su paso.

– Necesitas el código, nena. –le dijo un tipo altísimo de tez pálida como la leche y de cabello negro y largo, exquisitamente liso. – ¿Eres nueva, verdad?

– Etto… sí, lo siento, no sabía que se necesitaba código. ¿Puedes dármelo?

– ¿Dártelo? –el tipo rió momentáneamente. –Por supuesto que no. Es un código que solo los que deben saberlo, lo saben, ¿entiendes?

– Oh, no te lo sabes, ¿me equivoco?

– Te equivocas. –afirmo cambiando su actitud burlona por una de molestia y superioridad. – ¿Cómo te llamas, primor?

– Mi… Miyako. –tartamudeó.

Miyu no tenía miedo de nada, el flacucho ese primero se moría y después le tocaba un pelo a Miyu, quien desde pequeña había recibido clases de karate junto a sus hermanos. La chica tenía una muy buena teoría ahora, si el segmento H tenía el acceso restringido era porque ahí había algo importante y Toshiro era parte de ese algo importante. Hasta ahora, por todos los segmentos por los que había pasado, no había visto rastros de Gin, parecía que todo eran laboratorios con computadoras y diferentes materiales químicos y en ningún momento había visto algún animal para experimentar o algo así…

Miyu lo tenía decidido, entraría al segmento H costara lo que costara. Buscaría a Gin y vería la manera de que, si encontraba a Toshiro, sacarlo de ahí. Ese era el plan pero, antes de ponerse en acción, Miyu prefirió exprimir al idiota que tenía enfrente.

– Oye, ¿y qué hay adentro del segmento H?

– Haa, con que curiosa. –Nnoitra sonrió ampliamente. –El segmento H, el último segmento, el mítico segmento negro… -suspiró. –Solo cierto grupo de doctores tienen acceso a entrar ahí. –Miyu se dio cuenta de que Nnoitra divagaba y ella puso los ojos en blanco.

– Inútil, nunca has entrado, ¿cierto? –le dijo Miyu.

– Nou –casi lloro el buen Nnoitra.

– ¿Y no tienes curiosidad de saber qué hay ahí? ¿Eh? ¿No quieres saberlo, no quieres intentar averiguar el código? ¿Qué dices? Será nuestro secreto. –lo persuadía exitosamente. –Un doctor como tú se lo merece, no deberían tener secretos contigo, ¿no lo crees? Mereces saber lo que hay adentro tanto como los demás. ¿Qué decides?

– Yo… -Nnoitra cayó redondito. –Ok, ok, me dejo seducir por la curiosidad. –susurro sin que nadie lo oyera. –Hay que averiguar el código, chaparrita, ¡let’s go! –le indico a que caminaran por un pasillo. –Si queremos saber el código, entonces debemos sacárselo a un doctor idiota, y yo conozco a un doctor idiota que se sabe el código.

Miyu siguió a ese loco, no había más remedio.

9o9o9o9o9o9o9o9 

Shunsui no consiguió que alguien le abriera la puerta del departamento, en otras palabras, Gin no estaba. Tuvo que explicarle parte de la verdad al gerente de los departamentos para que accedieran a abrirle el departamento de su amigo, y luego, Shunsui entró.

El departamento estaba en penumbras, así que Shunsui buscó el apagador. Lo encontró unos pasos más adentro y enseguida todo se ilumino dejándose ver el revoltijo que había en el departamento. Todo estaba destrozado, tirado, hecho jirones. Que shunsui recordara, Gin era un enfermo mental a la hora de tener su departamento perfectamente limpio y ordenado, Gin no habría sido capaz de dejar el departamento como si una estampida hubiera pasado por ahí.

No. Alguien había entrado ahí buscando algo. Pero, ¿quién? ¿y qué estaba buscando? Y lo que fuera que estuviera buscando, ¿lo había encontrado?

La cerradura de la puerta estaba en perfecto estado, así que el sujeto que había entrado allí no había tenido que usar violencia porque tenía la llave.

Shunsui dio unos pasos más para explorar las demás habitaciones, hechas jirones como las demás, y no encontró nada que le dijera dónde estaba Gin o qué había pasado con él. Y de todas formas, no creía que fuera a encontrar alguna pista por ahí, Gin era demasiado cuidadoso con sus cosas.

– ¿Dónde te habrás metido, amigo Gin? –murmuro Shunsui viendo aquel desastre.

– ¿Quiere que notifique a la policía, señor? –le pregunto el empleado que había abierto la puerta.

– Hágalo, por favor.

9o9o9o9o9o9o9o9 

Los días pasaban en el modesto departamento donde vivían los tres Ukitakes. Todos en casa estaban estresados. Kensei estaba a punto de perder el trabajo e Izui de reprobar toda una materia por lo mismo de que tenían que salir del trabajo o de la universidad para cuidar de los bebes. La pobre Haruka ya hasta había sido despedida.

– ¿Qué vamos a hacer? Estoy a un pelo de que mi jefe me eche de patitas a la calle. –musito Kensei.

– No me cagues tus cosas, Kensei. –se molesto Haruka. –Yo tampoco sé que hacer.

– Hay que buscar a Gin, esto no puede seguir así. –opino Izui cargando a una extrañamente tranquila Maki.

– Izui, le prometimos que cuidaríamos a… -dijo Haruka.

– Ya lo sé, Haruka, pero no podemos, NO. Yo tengo que terminar mis estudios, y ustedes tienen sus trabajos… bueno, tú ya no. –se refirió a Haruka. –Y no podemos pagar una guardería.

– Llevémoslos al clan Shihoin. –dijo Kensei.

– ¿Y qué les diríamos? –dijo Haruka. – “Oh clan Shihoin, aquí les traemos estos bebes que son de Miyu pero que Miyu nos los dio, cuídenlos por nosotros, gracias”. ¡No! El clan de mama es demasiado tradicional, nos matarían, nos colgarían del palo más alto.

– ¿De la torre de Tokio?

– Cállate, Izui. –dijo Haruka de mala gana. –No estamos para tus bromas.

– Insisto, hablémosle a Gin. –reitero Izui.

– Que no, Gin ya tiene suficientes problemas con Miyu y el abuelo. –le respondió Haruka.

– Entonces no hay otra más que enfrentar al clan Shihoin. –exclamo Kensei.

– No van a querer a estos niños porque están fuera del matrimonio, Kensei. –dijo Haruka, preocupada.

– ¡Esto me estresa! –dijo Izui. –No hay más, hay que hablarle a Gin.

– ¡Que no le vamos a hablar a Gin, maldita sea, ya cállate! –vociferó Kensei.

– ¡No me calles, maldito pelo descolorido!

– ¡Es el color del cabello de nuestro padre y nuestro hermano, te recuerdo!

– ¡Supéralo, nenaza!

– ¡No me contestes así, Izui!

– ¡¡YA BASTA LOS DOS!! –grito Haruka fuertemente. –Gritarnos no va a resolver nada.

– ¡Pues estoy harta de este tipo! –grito Izui refiriéndose a Kensei. –Y estoy harta de tener que cuidar a unos niños que ni siquiera son míos, no tengo que cuidarlos y NO voy a cuidarlos. Si los malnacidos de Gin y Miyu los trajeron al mundo, que los cuiden y los protejan E-L-L-O-S. –dijo entre dientes, furiosa, depositando a Maki en los brazos de Kensei y saliendo a pasos agigantados por la puerta del departamento, dejando oír un tremendo portazo.

Después de todo aquel zafarrancho, Ryu y Maki parecían asustados, no lloraban, solo se mantenían aturdidos. Haruka soltó un sonoro suspiro.

– Bien, esto no puede ir mejor. –dijo la pelinegra. –Ahora Izui se ha enfadado enserio.

– Como se atreve… -gruño Kensei.

– Cálmate. –lo detuvo ella. –Recuerda que antes de Miyu, Izui es la hermana menor. Es muy joven aún, es normal que se sienta sobrepasada por la situación, debemos entenderla Kensei. Tan solo es un año mayor que Miyu.

– Sí… creo que tienes razón. –se sereno el peli-blanco.

– Como sea, creo que ya tengo la solución. –agrego Haruka con cansancio.

– ¿Ah sí? –Kensei la miro confundido.

– Síp. –se encogió de hombros. –Quien es nuestra solución tiene nombre y apellido: Kuchiki Byakuya. –sonrió casi sin fuerzas.
9o9o9o9o9o9o9

Y bueno, hasta aquí el capítulo. Espero que te haya gustado Lucky n_n Personalmente, a mí me encanto, creo que hice este cap muy consistente :)

La canción de este capitulo es Shooting star de la bella voz de Amy Diamond, aquí el link del video :)