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| Kuchiki Rukia |
"No importa que tan fuerte ataques mi corazón
Veré más allá de la puerta cerrada"
– Como sea, creo que ya tengo la solución. –agrego Haruka con cansancio.
– ¿Ah sí? –Kensei la miro confundido.
– Síp. –se encogió de hombros. –Quien es nuestra solución tiene nombre y apellido: Kuchiki Byakuya. –sonrió casi sin fuerzas.
Había dicho Haruka aquel día. La noche oscura recayó en Tokio. Los bebes y Kensei dormían plácidamente a eso de las once de la noche, el departamento estaba sumido en un tranquilo silencio. Haruka no había podido dormir hasta que, de un momento a otro, escucho que la puerta del departamento se abría y se cerraba y, segundos después, Izui entraba a la habitación oscura que compartía con su hermana mayor.
― ¿Qué onda, Izui? ¿Te sientes mejor? –exclamó Haruka quien ya estaba acostada.
― Sí, creo que sí. Perdón por irme así y llegar a esta hora, he estado pensando mucho, Haruka, y creo que lo mejor será que deje la universidad y me busque un trabajo de medio tiempo. –musito melancólicamente, sentándose en la orilla de la cama.
― Nada de dejar los estudios. –negó Haruka absolutamente. –Deja de preocuparte, jovenzuela, ya tengo la solución a nuestros problemas, no es la mejor pero es nuestra única opción.
― ¿Qué solución? –inquirió con curiosidad.
― ¿Recuerdas lo que te conté sobre Kuchiki Byakuya?
― Sí.
― Bueno, pues me casaré con él.
― ¿QUE? –grito Izui, sorprendida. – ¿Hablas enserio?
― Muy enserio. Mira, a este paso Kensei se quedara sin trabajo y tu tendrías que dejar la universidad, además, no tengo trabajo y el alquiler del departamento esta subiendo mucho. Es lo mejor, Izui.
― Pero… tú dijiste que no te casarías con alguien a quien no conocías.
― Lo sé. Pero ya le he dado muchas vueltas y no encuentro otra solución. Es eso o pedirle ayuda al abuelo.
― Primero muerta. –negó Izui.
― Eso pensé que dirías. –sonrió. –Bueno, supongo que tendré que buscar a Byakuya. Solo sé que vive en el área de Sakurakuzamori, iré mañana, estoy un poco nerviosa, ¿crees que podrías acompañarme?
― Sí, seguro, si es lo que quieres hacer, entonces está bien. ¿Se lo has dicho ya a Kensei? –preguntó. Haruka simplemente asintió. –Ok. Wow, no puedo creerlo aún. Suena tan de película.
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― ¿Quién es ese loco del que hablas? –le pregunto Miyu a Nnoitra.
― ¿De quién más? Del viejo doctor Barragan a quien últimamente se le olvidan muchas cosas. –le contesto Nnoitra guiándola hasta la oficina personal del Dr. Barragan.
Tocaron la puerta un par de veces y luego se escucho que alguien desde adentro les permitía pasar. Al entrar vieron un escritorio pulcramente ordenado mientras el viejito de bigote blanco y piel tostada, deslizaba sus dedos torpes sobre el teclado de la computadora que tenía enfrente.
― ¿Qué sucede, Nnoitra? –le pregunto el abuelito sin despegar su vista del ordenador.
― Aizen-sama me ha dicho que esta chica nueva tiene acceso al segmento H, que debes darle la clave. –le dijo Nnoitra. Barragan levanto la vista mirándolo sospechosamente.
― ¿Realmente me crees tan estúpido para darte la clave así nomás? Pff, lárgate a hacer tu trabajo, Nnoitra. –le dijo Barragan volviendo su vista al ordenador.
Desilusionada, Miyu salió de aquella oficina junto a Nnoitra.
― Vaya, maldito viejo. –exclamo Miyu.
― ¿Qué estás diciendo? Por Kami, vienes con Nnoitra, niña. –sonrió ampliamente. –Mira –le dijo enseñándole una papeleta. –Barragan es tan olvidadizo que en cualquier parte anota las cosas que se le olvidan en papelitos, entre ellas la clave. –musito guiñándole un ojo. –Solo hay que ser un buen observador.
― Yeii, Nnoitra, ¡eres genial! –le sonrió Miyu.
― Bueno, bueno, ahora vamos al segmento H. Let’s go!
Caminaron nuevamente de regreso hacia la puerta del segmento H dispuestos a acceder con la clave. Nnoitra tecleo en la pantallita los números 2904013014 y luego apareció un mensaje de: Acceso correcto.
En ese momento, Miyu se sintió muy nerviosa. ¿Qué era lo que vería a continuación? ¿Estaría Gin o Toshiro por ahí? Su corazón latía aceleradamente.
Al abrirse las compuertas de par en par, observaron que el lugar estaba iluminado por unas cegadoras luces blancas, que era un cuarto con numerosas computadoras apagadas y papeles en los escritorios. Entraron y, tras ellos, las compuertas se volvieron a cerrar. Observaron que más allá había otra compuerta, pero eso no fue lo que más les llamo la atención sino el tubo cilíndrico grande que estaba tapado con un hule blanco que iniciaba en el piso y llegaba hasta el techo.
― ¿Qué demonios estará ahí dentro? –se pregunto Nnoitra acercándose, lentamente tiro del hule y este cayó al suelo dejando ver que el cilindro estaba lleno de agua azul y que dentro, conectada a muchos tubos, había una persona. – ¿Qué carajos? –exclamo Nnoitra asombrado, no más que Miyu, pues era la primera vez que ella veía algo así.
Adentro del cilindro estaba una chica joven, un poco menor que Miyu. Tenía la piel blancuzca, estaba delgada, casi parecía un esqueleto y estaba acomodada en posición fetal flotando en el agua, tenía el cabello rubio pálido cortado un poco más abajo del mentón. Abajo del cilindro había una inscripción que decía SerieLily-Z93, 1996.
― 1996. –leyó Miyu sin poder creerlo. ¿Significaba que esa chica estaba ahí desde 1996? –Tenemos que sacarla de ahí.
― ¿Eres idiota? Si la sacamos de ahí se muere. El cilindro es como su ambiente, es su hogar. –reclamo Nnoitra.
― No sé cómo le puedes llamar hogar a eso.
― No perdamos más tiempo, entremos por la otra compuerta. –la apuró Nnoitra jalándola del brazo.
Se pusieron frente a la compuerta y ésta, automáticamente se abrió.
Enseguida vieron que estaban en un laboratorio. Había unos 5 tubos cilíndricos con más personas. Había computadoras y escritorios, además de doctores y doctoras con batas blancas. El ambiente que ahí se vivía era de tranquilidad. Cada doctor estaba inmerso en su trabajo y nadie volteo a ver a Nnoitra y Miyu.
― ¿Y ahora qué?
De repente, Miyu reconoció a alguien a lo lejos entre tantos doctores y doctoras. Vestido con una bata blanca y con el cabello pintado de negro, estaba Gin con una libreta de anotar, haciéndole un leve ademán con la mano de que fuera con él. Al verlo sano y salvo, Miyu soltó un suspiro de alivio y sonrió ampliamente.
― Creo que iré a curiosear por ahí. –le dijo Nnoitra alejándose de ella. No podía ser más oportuno pues, Miyu pudo caminar hasta Gin tranquilamente.
El chico alto la tomo de la mano y la condujo a través de un pasillo hasta adentrarse a una oficina apartada de ahí. Miyu pudo observar que por el pasillo había más compuertas que seguramente llevaban a más compuertas, suponía que el laboratorio era tan grande como la mansión Yamamoto, o tal vez hasta más.
― ¿Qué haces aquí, Miyu? –le pregunto Gin levemente preocupado de que ella estuviera ahí.
― Podría preguntarte lo mismo. –le reclamo. –Un día de repente te desapareces y no vuelves a contestar el teléfono, me tenías preocupada Ichimaru Gin.
― Lo siento, la vez que estaba en casa de Shunsui y que me llamaste, de veras que iba a ir contigo, pero en eso, vi que un vehículo se dirigía hacia atrás de la mansión Yamamoto y se me hizo raro, así que lo seguí hasta que entro por una compuerta subterránea a dos kilómetros de la mansión y luego ya no pude salir de aquí debido a que no me sé las claves. He intentado averiguarlas… pero qué más da, he descubierto muchas cosas aquí que seguramente te causarían pesadillas, ¿Cómo demonios fue que entraste aquí Miyu?
― Me infiltre junto a un curioso investigador del segmento G; Nnoitra. Él consiguió la clave, mira. –le enseño la papeleta que contenía la clave.
― Me encanta que seas así de lista.
― ¿Y tú como conseguiste el tinte negro?
― Algunos doctores tienen habitaciones aquí, entre a una para ponerme ropa de doctor y casualmente encontré el tinte, así que decidí aprovecharlo, ¿no es lindo?
―Tú siempre eres lindo :3
― Gracias. –sonrió. –Por cierto, Miyu, he visto a tu hermano. –le comento.
― ¿Enserio? Dime donde! –Miyu se alarmo enseguida, ¡Toshiro estaba seguramente a solo unos minutos de ella!
― Espera, no puedes ir ahí, él… ya no es Toshiro.
― ¿Cómo que ya no es Toshiro? Gin, dime que viste exactamente. –le exigió.
De repente se escucho que unas voces se acercaban. Miyu se asusto, pues si los descubrían estaban muertos… bueno, ella por ser la nieta de Yamamoto no, pero sí Gin.
― Estarás bien, Miyu. –le aseguro Gin con una media sonrisa. De un movimiento rápido, subió al escritorio y abrió la escotilla de ventilación.
― Gin, ¿qué haces? No te vayas. –le pidió Miyu. –Espera, ten esto! –antes de que se fuera, le dio la papeleta que tenía la clave.
― Te amo, Miyu. –le juro Gin segundos antes de cerrar la escotilla nuevamente. En ese segundo la puerta de la oficina se abrió violentamente y por ella entro un hombre alto y de cabello café.
― Es ella, Aizen-sama. –le apuntó Lisa Yadomaru; la secretaria, quien además llevaba a Nnoitra de los pelos. –Sabía que algo andaba mal con esa chica desde que la vi entrar.
― Anda, pero mira a quien tenemos aquí –sonrió Aizen maliciosamente. –Nada más y nada menos que Yamamoto Miyu, ¿me equivoco? Por supuesto que no, te conozco perfectamente niñita, y creo que tu abuelo te dijo estrictamente que no debías bajar al subsuelo, ¿no es así? Vaya, se pondrá muy enojado cuando se entere de que su nieta adorada andaba merodeando por el segmento H, al que por alguna razón tuvo acceso, junto a un medicucho mediocre como Nnoitra. –Aizen la miro fijamente. La mirada de aquel hombre podía intimidar a cualquiera, era la mirada de una persona que no tenía límites, una persona que no estabas seguro de qué tan lejos podía llegar. –Vamos, tu abuelo querrá castigarte severamente, pequeña Miyu.
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El día estaba templado. No hacía frío ni calor mientras Haruka e Izui caminaban hacia el área Sakurakuzamori después de haber tenido que viajar en metro. Al llegar al área, había un guardia que miro a las chicas sospechosamente y las detuvo.
― Este es el área de Sakurakuzamori, chicas, no está permitido que entren personas que no tengan identificación y, realmente, no creo que ustedes las tengan, ¿o sí?
― Pero aquí vive un amigo de nosotros. –le dijo Izui.
― Sí, a otro perro con ese hueso. –el guardia no les creyó en lo absoluto.
― ¿Qué? ¿Los ricos no pueden ser amigos de los pobres o qué? –le reclamo Haruka visiblemente ofendida.
― Déjalas pasar, no creo que sean malas. –exclamó una voz femenina detrás de ellas.
― P-pero, Señorita… -el guardia se quedó desconcertado.
Haruka e Izui vieron que se trataba de una chica menuda de cabello negro corto acompañada de un joven de extraña cabellera naranja con rostro de delincuente.
― Te digo que las dejes pasar, yo respondo por ellas. –reafirmo su postura la chica defensora y el guardia cedió.
―Hola, gracias por ayudarnos. –musito Haruka a la chica.
― No es nada. Mi nombre es Rukia, ¿y el de ustedes?
― Yo soy Haruka, ella es mi hermana Izui.
― Yo soy Ichigo.
― Nadie te pregunto, zanahoria. –sarcasmeo Rukia haciendo enojar a Ichigo.
― Supongo que ustedes viven aquí. –les dijo Haruka.
― Yo sí, Ichigo no. –respondió Rukia. –Bueno, les dejamos para que vayan a visitar a su amigo.
―Espera, ¿no sabes donde vive Kuchiki Byakuya? –le detuvo Izui.
― ¿Kuchiki Byakuya? –se volteo Rukia confundida. – ¿Ese es el amigo al que quieren ver?
― Sí… bueno, no yo sino mi hermana. –dijo Izui.
― Ah, qué curioso, pues fíjense que Kuchiki Byakuya es mi hermano y yo no recuerdo que las tenga por amigas, sin ofender. –dijo Rukia dudando de ellas.
En ese preciso instante iba entrando una camioneta negra a la zona residencial de la alta sociedad y se detuvo a un lado de la acera. De ella bajó Byakuya enfundado en su smoking negro.
― Señorita Haruka. –la saludo Byakuya seriamente. – ¿Qué está haciendo por esta zona?
― Sucede que pensé mejor las cosas. –respondió Haruka un poco acalorada de tener que decirlo frente a tres esquinclillos (Izui, Ichigo y Rukia xD).
― ¿La conoces hermano? –inquirió Rukia extrañada.
― Por supuesto. –respondió Byakuya. –Suba a mi camioneta, por favor, la llevaré hasta mi humilde hogar. (Humilde??)
― Claro, pero solo si viene mi hermana Izui.
― Por supuesto. –accedió Byakuya y subió a la camioneta junto a Haruka e Izui.
― ¿No nos das un aventón a nosotros, Nii-sama? –le pregunto Rukia.
― No, ustedes váyanse caminando. –respondió sin voltearlos a ver, subiéndose a la camioneta y arrancando.
― ¿HA? Pero que maldito! –se enojo Rukia. – ¿Quién demonios es esa mentada Haruka? Estoy segura que nunca la he visto…
― Ohhh, ¿Rukia-chan está celosa? –se burló Ichigo.
― ¡Claro que no! ¬_¬
― Claro que sí, no me engañas, Rukita. –Ichigo le paso un brazo por los hombros para canturrearle más bromas al tiempo en que reanudaban su marcha. –Tal vez sea la novia secreta de tu Nii-sama.
― Cállate, baka.
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Kyoraku Shunsui llegó muy cansado a su casa y eso que apenas era la hora de la comida.
― ¿Cómo te fue, Onii-sama? –lo saludo Orihime al tiempo en que entre ella y Starrk servían la comida que el mismo Starky había preparado.
― Bien, bien. ¿No ha llegado Szayel? –pregunto al ver que solo Soi Fong, Stark y Orihime estaban en la mesa rectangular de color negro.
― Dijo que no podría venir a comer. –informó Soi Fong.
― Ahh~ qué mal, últimamente no tiene tiempo para nada. –dijo Shunsui. –Me empiezo a preguntar si realmente trabaja para la empresa de Yamamoto como es debido. No sé por qué simplemente no se traslada a trabajar en la empresa familiar.
― Supongo que quiere trabajar por su cuenta, ser independiente. –dijo Soi Fong.
― Aún así pasa mucho tiempo fuera de casa. –dijo Orihime con tristeza.
― ¿Y tú por qué opinas si ni siquiera es tu hermano del que se está hablando? –le dijo Soi Fong de mala gana haciéndola sentir mal, como siempre.
― No empieces, Soi, mejor comamos como la familia que somos. –la regaño Shunsui.
― ¿Cómo la familia que somos? Bueno, entonces que se vaya Orihime, ella no es de la fam…
― ¡Soi Fong! –Shunsui alzó la voz y Soi Fong se sobresaltó. Su hermano Shunsui rara vez alzaba la voz y cuando llegaba a hacerlo, era porque realmente estaba molesto. –Discúlpate, ahora. –le exigió mirándola con cara de “lo haces o te va a ir mal”.
― ¡No me voy a disculpar con esta zarrapastrosa! –Soi se cruzo de brazos, orgullosa.
― Entonces no tienes nada que hacer en la mesa. –le dijo Shunsui haciendo que Soi Fong abriera los ojos de par en par sin poder creer lo que había oído. – ¿Qué estas esperando? Estoy hablando enserio. –la tensión se acumulo en el ambiente al grado que ni una mosca se atrevía a hacer ruido.
― No me hables como si fueras mi padre. –le amenazó Soi Fong entornando los ojos hacia él. –No me regañes, no me ordenes nada… yo soy tan dueña de esta casa como tú, hermano. No lo olvides. –musito por último y se levantó rápidamente de la mesa, caminando hacia la salida de la casa, azotando la puerta con fuerza. Poco después se escucho el motor de un auto que anunciaba que Soi se había ido de allí.
Shunsui respiro cansadamente.
― No te preocupes, Ori. –le dijo Stark. –Soi solo está celosa. –la disculpo él. –Volvamos a comer en paz.
Pero Orihime no se sentía tan hambrienta como antes después del zafarrancho de Soi, pero, por respeto a Shunsui y Stark, comió. Estaba sorprendida y se sentía mal con ella misma, como culpable, pues nunca en lo que llevaba viviendo como adoptada de la familia Kyoraku, Shunsui le había hablado así a Soi Fong.
“De por sí Soi-san ya me odia, ahora con esto me odiara más” pensó tristemente.
De repente, el móvil de Shunsui recibió un mensaje. Shunsui miró el remitente que no tenía registrado en sus contactos, pero aun así abrió el mensaje y lo leyó.
“Amigo, tenía razón, Yamamoto sí está haciendo experimentos ilícitos, lo vi con mis propios ojos, no puedo decirte ahora donde están, no quiero meterte en problemas, estoy recabando pruebas pero estoy bien.
G.I.”
― Gin Ichimaru. –sonrió Shunsui.
― ¿Apareció Gin? –le interrogo Stark.
― Sí, ese cabrón… –rió Shunsui. –Me preocupe en vano, al parecer, ese chico siempre está en el peligro.
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La casa por dentro parecía un palacio real de más de mil habitaciones, aunque realmente solo tuviera doscientas incluyendo cuartos como biblioteca privada, salón de té, gimnasio… entre otras. La mansión Kuchiki era un sueño que solo los ricos de ricos podían soñar. A Izui le faltó poco para que le diera un paro cardíaco.
― Cuénteme, Haruka, ¿Cómo es que cambió de opinión? –le pregunto Byakuya sentado en uno de los mullidos sofás.
“Carajo, éstos sillones parecen algodón de azúcar X3 siento que mi columna vertebral se reacomodo maravillosamente” pensaba Haruka distraídamente, y a juzgar por la cara de su hermana Izui, ella seguramente sentía lo mismo.
― ¿Eh? Ah, sí. Pues no me acuerdo… -dijo pero enseguida Izui le dio un codazo. –Ah, ya me acordé. Sucede que en mi familia hay severos problemas económicos. Me han corrido de mi trabajo ya que falte muchas veces por cuidar a mi hijo y a mi sobrina, mi hermano Kensei está a punto de ser despedido por lo mismo y esta que está aquí es mi hermana Izui que estudia la universidad y lo más seguro es que no pueda conseguir para el pago de su inscripción del semestre próximo.
Byakuya se quedó asombrado por tantos problemas que tenía aquella familia.
― Ya veo. –dijo él. –No habrá que preocuparse por el dinero ni por su hijo si se casa conmigo, Haruka.
― ¿Entonces sí nos casaremos? –preguntó Haruka.
― Sí. Claro que, a pesar de que ayudare económicamente a su familia, nos casaremos por bienes mancomunados si no le molesta, además de que tendrá que firmar un contrato prenupcial con unas cuantas clausulas.
― ¿Contrato? –preguntaron Haruka e Izui simultáneamente.
― Claro. Renji. –dijo Byakuya haciendo sonar una campanita y de la nada apareció una especie de mayordomo de cabello rojo.
― Dígame, Kuchiki-sama.
― Dale a la señorita Haruka el contrato prenupcial, que lo firme y luego haz los preparativos para la boda de pasado mañana. –se levanto Byakuya.
― ¿Pasado mañana? –Haruka grito sorprendida.
― Renji las atenderá, yo tengo asuntos que arreglar en mi despacho, siéntanse como en su casa, señoritas. –dijo Byakuya retirándose de la sala dejando a las presentes boquiabiertas.
― Por favor firme el contrato prenupcial, Haruka-sama. –le dijo Renji con mucho respeto.
― Vale, vale, pero no me hables con tanto respeto que me sentiré vieja.- sonrió Haruka.
― ¿Qué dice el contrato? –dijo Izui muriéndose por el chisme.
― Veamos… -dijo Haruka leyendo.
“…
Bla blá y la interesada deberá cumplir las siguientes clausulas…
1.- La contratada no se mezclara en los negocios familiares Kuchiki, no tendrá poder en la empresa excepto en la mansión.
2.- Deberá elegir un mayordomo personal.
3.- Puede traer a vivir a la mansión Kuchiki solo a su familia nuclear.
4.- Se mudará a la mansión Kuchiki inmediatamente después de firmar el contrato.
5.- Respetará las reglas de la familia Kuchiki sin excepción alguna.
6.- Mostrará un comportamiento alturado en todo momento y en cualquier circunstancia.
7.- La relación del contratante y contratada será explícitamente formal.
”
― Bueno, a firmar. –Dijo Haruka dándose ánimos internamente, intentando creer que después de aquello todo iba a mejorar. Minutos después, la firma de Shihoin Haruka estaba puesta en el contrato.
Y termina otro capitulito, que tal te parecio lucky? a que no te esperabas q actualizara hoy, vdd? jaja
En lo personal me encanta el bullying de Soi hacia Tontihime jaja, pero el bullying es malo ok? no lo hagan! :P Y bueno, estuvimos a un pelito de descubrir que fue de Toshiro pero dije: nah, hoy no tengo deseos de que se descubra q fue de él jajaja.
La canción es Harukaze (brisa de primavera) del grupo Scandal :)
Veré más allá de la puerta cerrada"
– Como sea, creo que ya tengo la solución. –agrego Haruka con cansancio.
– ¿Ah sí? –Kensei la miro confundido.
– Síp. –se encogió de hombros. –Quien es nuestra solución tiene nombre y apellido: Kuchiki Byakuya. –sonrió casi sin fuerzas.
Había dicho Haruka aquel día. La noche oscura recayó en Tokio. Los bebes y Kensei dormían plácidamente a eso de las once de la noche, el departamento estaba sumido en un tranquilo silencio. Haruka no había podido dormir hasta que, de un momento a otro, escucho que la puerta del departamento se abría y se cerraba y, segundos después, Izui entraba a la habitación oscura que compartía con su hermana mayor.
― ¿Qué onda, Izui? ¿Te sientes mejor? –exclamó Haruka quien ya estaba acostada.
― Sí, creo que sí. Perdón por irme así y llegar a esta hora, he estado pensando mucho, Haruka, y creo que lo mejor será que deje la universidad y me busque un trabajo de medio tiempo. –musito melancólicamente, sentándose en la orilla de la cama.
― Nada de dejar los estudios. –negó Haruka absolutamente. –Deja de preocuparte, jovenzuela, ya tengo la solución a nuestros problemas, no es la mejor pero es nuestra única opción.
― ¿Qué solución? –inquirió con curiosidad.
― ¿Recuerdas lo que te conté sobre Kuchiki Byakuya?
― Sí.
― Bueno, pues me casaré con él.
― ¿QUE? –grito Izui, sorprendida. – ¿Hablas enserio?
― Muy enserio. Mira, a este paso Kensei se quedara sin trabajo y tu tendrías que dejar la universidad, además, no tengo trabajo y el alquiler del departamento esta subiendo mucho. Es lo mejor, Izui.
― Pero… tú dijiste que no te casarías con alguien a quien no conocías.
― Lo sé. Pero ya le he dado muchas vueltas y no encuentro otra solución. Es eso o pedirle ayuda al abuelo.
― Primero muerta. –negó Izui.
― Eso pensé que dirías. –sonrió. –Bueno, supongo que tendré que buscar a Byakuya. Solo sé que vive en el área de Sakurakuzamori, iré mañana, estoy un poco nerviosa, ¿crees que podrías acompañarme?
― Sí, seguro, si es lo que quieres hacer, entonces está bien. ¿Se lo has dicho ya a Kensei? –preguntó. Haruka simplemente asintió. –Ok. Wow, no puedo creerlo aún. Suena tan de película.
-696969-
― ¿Quién es ese loco del que hablas? –le pregunto Miyu a Nnoitra.
― ¿De quién más? Del viejo doctor Barragan a quien últimamente se le olvidan muchas cosas. –le contesto Nnoitra guiándola hasta la oficina personal del Dr. Barragan.
Tocaron la puerta un par de veces y luego se escucho que alguien desde adentro les permitía pasar. Al entrar vieron un escritorio pulcramente ordenado mientras el viejito de bigote blanco y piel tostada, deslizaba sus dedos torpes sobre el teclado de la computadora que tenía enfrente.
― ¿Qué sucede, Nnoitra? –le pregunto el abuelito sin despegar su vista del ordenador.
― Aizen-sama me ha dicho que esta chica nueva tiene acceso al segmento H, que debes darle la clave. –le dijo Nnoitra. Barragan levanto la vista mirándolo sospechosamente.
― ¿Realmente me crees tan estúpido para darte la clave así nomás? Pff, lárgate a hacer tu trabajo, Nnoitra. –le dijo Barragan volviendo su vista al ordenador.
Desilusionada, Miyu salió de aquella oficina junto a Nnoitra.
― Vaya, maldito viejo. –exclamo Miyu.
― ¿Qué estás diciendo? Por Kami, vienes con Nnoitra, niña. –sonrió ampliamente. –Mira –le dijo enseñándole una papeleta. –Barragan es tan olvidadizo que en cualquier parte anota las cosas que se le olvidan en papelitos, entre ellas la clave. –musito guiñándole un ojo. –Solo hay que ser un buen observador.
― Yeii, Nnoitra, ¡eres genial! –le sonrió Miyu.
― Bueno, bueno, ahora vamos al segmento H. Let’s go!
Caminaron nuevamente de regreso hacia la puerta del segmento H dispuestos a acceder con la clave. Nnoitra tecleo en la pantallita los números 2904013014 y luego apareció un mensaje de: Acceso correcto.
En ese momento, Miyu se sintió muy nerviosa. ¿Qué era lo que vería a continuación? ¿Estaría Gin o Toshiro por ahí? Su corazón latía aceleradamente.
Al abrirse las compuertas de par en par, observaron que el lugar estaba iluminado por unas cegadoras luces blancas, que era un cuarto con numerosas computadoras apagadas y papeles en los escritorios. Entraron y, tras ellos, las compuertas se volvieron a cerrar. Observaron que más allá había otra compuerta, pero eso no fue lo que más les llamo la atención sino el tubo cilíndrico grande que estaba tapado con un hule blanco que iniciaba en el piso y llegaba hasta el techo.
― ¿Qué demonios estará ahí dentro? –se pregunto Nnoitra acercándose, lentamente tiro del hule y este cayó al suelo dejando ver que el cilindro estaba lleno de agua azul y que dentro, conectada a muchos tubos, había una persona. – ¿Qué carajos? –exclamo Nnoitra asombrado, no más que Miyu, pues era la primera vez que ella veía algo así.
Adentro del cilindro estaba una chica joven, un poco menor que Miyu. Tenía la piel blancuzca, estaba delgada, casi parecía un esqueleto y estaba acomodada en posición fetal flotando en el agua, tenía el cabello rubio pálido cortado un poco más abajo del mentón. Abajo del cilindro había una inscripción que decía SerieLily-Z93, 1996.
― 1996. –leyó Miyu sin poder creerlo. ¿Significaba que esa chica estaba ahí desde 1996? –Tenemos que sacarla de ahí.
― ¿Eres idiota? Si la sacamos de ahí se muere. El cilindro es como su ambiente, es su hogar. –reclamo Nnoitra.
― No sé cómo le puedes llamar hogar a eso.
― No perdamos más tiempo, entremos por la otra compuerta. –la apuró Nnoitra jalándola del brazo.
Se pusieron frente a la compuerta y ésta, automáticamente se abrió.
Enseguida vieron que estaban en un laboratorio. Había unos 5 tubos cilíndricos con más personas. Había computadoras y escritorios, además de doctores y doctoras con batas blancas. El ambiente que ahí se vivía era de tranquilidad. Cada doctor estaba inmerso en su trabajo y nadie volteo a ver a Nnoitra y Miyu.
― ¿Y ahora qué?
De repente, Miyu reconoció a alguien a lo lejos entre tantos doctores y doctoras. Vestido con una bata blanca y con el cabello pintado de negro, estaba Gin con una libreta de anotar, haciéndole un leve ademán con la mano de que fuera con él. Al verlo sano y salvo, Miyu soltó un suspiro de alivio y sonrió ampliamente.
― Creo que iré a curiosear por ahí. –le dijo Nnoitra alejándose de ella. No podía ser más oportuno pues, Miyu pudo caminar hasta Gin tranquilamente.
El chico alto la tomo de la mano y la condujo a través de un pasillo hasta adentrarse a una oficina apartada de ahí. Miyu pudo observar que por el pasillo había más compuertas que seguramente llevaban a más compuertas, suponía que el laboratorio era tan grande como la mansión Yamamoto, o tal vez hasta más.
― ¿Qué haces aquí, Miyu? –le pregunto Gin levemente preocupado de que ella estuviera ahí.
― Podría preguntarte lo mismo. –le reclamo. –Un día de repente te desapareces y no vuelves a contestar el teléfono, me tenías preocupada Ichimaru Gin.
― Lo siento, la vez que estaba en casa de Shunsui y que me llamaste, de veras que iba a ir contigo, pero en eso, vi que un vehículo se dirigía hacia atrás de la mansión Yamamoto y se me hizo raro, así que lo seguí hasta que entro por una compuerta subterránea a dos kilómetros de la mansión y luego ya no pude salir de aquí debido a que no me sé las claves. He intentado averiguarlas… pero qué más da, he descubierto muchas cosas aquí que seguramente te causarían pesadillas, ¿Cómo demonios fue que entraste aquí Miyu?
― Me infiltre junto a un curioso investigador del segmento G; Nnoitra. Él consiguió la clave, mira. –le enseño la papeleta que contenía la clave.
― Me encanta que seas así de lista.
― ¿Y tú como conseguiste el tinte negro?
― Algunos doctores tienen habitaciones aquí, entre a una para ponerme ropa de doctor y casualmente encontré el tinte, así que decidí aprovecharlo, ¿no es lindo?
―Tú siempre eres lindo :3
― Gracias. –sonrió. –Por cierto, Miyu, he visto a tu hermano. –le comento.
― ¿Enserio? Dime donde! –Miyu se alarmo enseguida, ¡Toshiro estaba seguramente a solo unos minutos de ella!
― Espera, no puedes ir ahí, él… ya no es Toshiro.
― ¿Cómo que ya no es Toshiro? Gin, dime que viste exactamente. –le exigió.
De repente se escucho que unas voces se acercaban. Miyu se asusto, pues si los descubrían estaban muertos… bueno, ella por ser la nieta de Yamamoto no, pero sí Gin.
― Estarás bien, Miyu. –le aseguro Gin con una media sonrisa. De un movimiento rápido, subió al escritorio y abrió la escotilla de ventilación.
― Gin, ¿qué haces? No te vayas. –le pidió Miyu. –Espera, ten esto! –antes de que se fuera, le dio la papeleta que tenía la clave.
― Te amo, Miyu. –le juro Gin segundos antes de cerrar la escotilla nuevamente. En ese segundo la puerta de la oficina se abrió violentamente y por ella entro un hombre alto y de cabello café.
― Es ella, Aizen-sama. –le apuntó Lisa Yadomaru; la secretaria, quien además llevaba a Nnoitra de los pelos. –Sabía que algo andaba mal con esa chica desde que la vi entrar.
― Anda, pero mira a quien tenemos aquí –sonrió Aizen maliciosamente. –Nada más y nada menos que Yamamoto Miyu, ¿me equivoco? Por supuesto que no, te conozco perfectamente niñita, y creo que tu abuelo te dijo estrictamente que no debías bajar al subsuelo, ¿no es así? Vaya, se pondrá muy enojado cuando se entere de que su nieta adorada andaba merodeando por el segmento H, al que por alguna razón tuvo acceso, junto a un medicucho mediocre como Nnoitra. –Aizen la miro fijamente. La mirada de aquel hombre podía intimidar a cualquiera, era la mirada de una persona que no tenía límites, una persona que no estabas seguro de qué tan lejos podía llegar. –Vamos, tu abuelo querrá castigarte severamente, pequeña Miyu.
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El día estaba templado. No hacía frío ni calor mientras Haruka e Izui caminaban hacia el área Sakurakuzamori después de haber tenido que viajar en metro. Al llegar al área, había un guardia que miro a las chicas sospechosamente y las detuvo.
― Este es el área de Sakurakuzamori, chicas, no está permitido que entren personas que no tengan identificación y, realmente, no creo que ustedes las tengan, ¿o sí?
― Pero aquí vive un amigo de nosotros. –le dijo Izui.
― Sí, a otro perro con ese hueso. –el guardia no les creyó en lo absoluto.
― ¿Qué? ¿Los ricos no pueden ser amigos de los pobres o qué? –le reclamo Haruka visiblemente ofendida.
― Déjalas pasar, no creo que sean malas. –exclamó una voz femenina detrás de ellas.
― P-pero, Señorita… -el guardia se quedó desconcertado.
Haruka e Izui vieron que se trataba de una chica menuda de cabello negro corto acompañada de un joven de extraña cabellera naranja con rostro de delincuente.
― Te digo que las dejes pasar, yo respondo por ellas. –reafirmo su postura la chica defensora y el guardia cedió.
―Hola, gracias por ayudarnos. –musito Haruka a la chica.
― No es nada. Mi nombre es Rukia, ¿y el de ustedes?
― Yo soy Haruka, ella es mi hermana Izui.
― Yo soy Ichigo.
― Nadie te pregunto, zanahoria. –sarcasmeo Rukia haciendo enojar a Ichigo.
― Supongo que ustedes viven aquí. –les dijo Haruka.
― Yo sí, Ichigo no. –respondió Rukia. –Bueno, les dejamos para que vayan a visitar a su amigo.
―Espera, ¿no sabes donde vive Kuchiki Byakuya? –le detuvo Izui.
― ¿Kuchiki Byakuya? –se volteo Rukia confundida. – ¿Ese es el amigo al que quieren ver?
― Sí… bueno, no yo sino mi hermana. –dijo Izui.
― Ah, qué curioso, pues fíjense que Kuchiki Byakuya es mi hermano y yo no recuerdo que las tenga por amigas, sin ofender. –dijo Rukia dudando de ellas.
En ese preciso instante iba entrando una camioneta negra a la zona residencial de la alta sociedad y se detuvo a un lado de la acera. De ella bajó Byakuya enfundado en su smoking negro.
― Señorita Haruka. –la saludo Byakuya seriamente. – ¿Qué está haciendo por esta zona?
― Sucede que pensé mejor las cosas. –respondió Haruka un poco acalorada de tener que decirlo frente a tres esquinclillos (Izui, Ichigo y Rukia xD).
― ¿La conoces hermano? –inquirió Rukia extrañada.
― Por supuesto. –respondió Byakuya. –Suba a mi camioneta, por favor, la llevaré hasta mi humilde hogar. (Humilde??)
― Claro, pero solo si viene mi hermana Izui.
― Por supuesto. –accedió Byakuya y subió a la camioneta junto a Haruka e Izui.
― ¿No nos das un aventón a nosotros, Nii-sama? –le pregunto Rukia.
― No, ustedes váyanse caminando. –respondió sin voltearlos a ver, subiéndose a la camioneta y arrancando.
― ¿HA? Pero que maldito! –se enojo Rukia. – ¿Quién demonios es esa mentada Haruka? Estoy segura que nunca la he visto…
― Ohhh, ¿Rukia-chan está celosa? –se burló Ichigo.
― ¡Claro que no! ¬_¬
― Claro que sí, no me engañas, Rukita. –Ichigo le paso un brazo por los hombros para canturrearle más bromas al tiempo en que reanudaban su marcha. –Tal vez sea la novia secreta de tu Nii-sama.
― Cállate, baka.
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Kyoraku Shunsui llegó muy cansado a su casa y eso que apenas era la hora de la comida.
― ¿Cómo te fue, Onii-sama? –lo saludo Orihime al tiempo en que entre ella y Starrk servían la comida que el mismo Starky había preparado.
― Bien, bien. ¿No ha llegado Szayel? –pregunto al ver que solo Soi Fong, Stark y Orihime estaban en la mesa rectangular de color negro.
― Dijo que no podría venir a comer. –informó Soi Fong.
― Ahh~ qué mal, últimamente no tiene tiempo para nada. –dijo Shunsui. –Me empiezo a preguntar si realmente trabaja para la empresa de Yamamoto como es debido. No sé por qué simplemente no se traslada a trabajar en la empresa familiar.
― Supongo que quiere trabajar por su cuenta, ser independiente. –dijo Soi Fong.
― Aún así pasa mucho tiempo fuera de casa. –dijo Orihime con tristeza.
― ¿Y tú por qué opinas si ni siquiera es tu hermano del que se está hablando? –le dijo Soi Fong de mala gana haciéndola sentir mal, como siempre.
― No empieces, Soi, mejor comamos como la familia que somos. –la regaño Shunsui.
― ¿Cómo la familia que somos? Bueno, entonces que se vaya Orihime, ella no es de la fam…
― ¡Soi Fong! –Shunsui alzó la voz y Soi Fong se sobresaltó. Su hermano Shunsui rara vez alzaba la voz y cuando llegaba a hacerlo, era porque realmente estaba molesto. –Discúlpate, ahora. –le exigió mirándola con cara de “lo haces o te va a ir mal”.
― ¡No me voy a disculpar con esta zarrapastrosa! –Soi se cruzo de brazos, orgullosa.
― Entonces no tienes nada que hacer en la mesa. –le dijo Shunsui haciendo que Soi Fong abriera los ojos de par en par sin poder creer lo que había oído. – ¿Qué estas esperando? Estoy hablando enserio. –la tensión se acumulo en el ambiente al grado que ni una mosca se atrevía a hacer ruido.
― No me hables como si fueras mi padre. –le amenazó Soi Fong entornando los ojos hacia él. –No me regañes, no me ordenes nada… yo soy tan dueña de esta casa como tú, hermano. No lo olvides. –musito por último y se levantó rápidamente de la mesa, caminando hacia la salida de la casa, azotando la puerta con fuerza. Poco después se escucho el motor de un auto que anunciaba que Soi se había ido de allí.
Shunsui respiro cansadamente.
― No te preocupes, Ori. –le dijo Stark. –Soi solo está celosa. –la disculpo él. –Volvamos a comer en paz.
Pero Orihime no se sentía tan hambrienta como antes después del zafarrancho de Soi, pero, por respeto a Shunsui y Stark, comió. Estaba sorprendida y se sentía mal con ella misma, como culpable, pues nunca en lo que llevaba viviendo como adoptada de la familia Kyoraku, Shunsui le había hablado así a Soi Fong.
“De por sí Soi-san ya me odia, ahora con esto me odiara más” pensó tristemente.
De repente, el móvil de Shunsui recibió un mensaje. Shunsui miró el remitente que no tenía registrado en sus contactos, pero aun así abrió el mensaje y lo leyó.
“Amigo, tenía razón, Yamamoto sí está haciendo experimentos ilícitos, lo vi con mis propios ojos, no puedo decirte ahora donde están, no quiero meterte en problemas, estoy recabando pruebas pero estoy bien.
G.I.”
― Gin Ichimaru. –sonrió Shunsui.
― ¿Apareció Gin? –le interrogo Stark.
― Sí, ese cabrón… –rió Shunsui. –Me preocupe en vano, al parecer, ese chico siempre está en el peligro.
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La casa por dentro parecía un palacio real de más de mil habitaciones, aunque realmente solo tuviera doscientas incluyendo cuartos como biblioteca privada, salón de té, gimnasio… entre otras. La mansión Kuchiki era un sueño que solo los ricos de ricos podían soñar. A Izui le faltó poco para que le diera un paro cardíaco.
― Cuénteme, Haruka, ¿Cómo es que cambió de opinión? –le pregunto Byakuya sentado en uno de los mullidos sofás.
“Carajo, éstos sillones parecen algodón de azúcar X3 siento que mi columna vertebral se reacomodo maravillosamente” pensaba Haruka distraídamente, y a juzgar por la cara de su hermana Izui, ella seguramente sentía lo mismo.
― ¿Eh? Ah, sí. Pues no me acuerdo… -dijo pero enseguida Izui le dio un codazo. –Ah, ya me acordé. Sucede que en mi familia hay severos problemas económicos. Me han corrido de mi trabajo ya que falte muchas veces por cuidar a mi hijo y a mi sobrina, mi hermano Kensei está a punto de ser despedido por lo mismo y esta que está aquí es mi hermana Izui que estudia la universidad y lo más seguro es que no pueda conseguir para el pago de su inscripción del semestre próximo.
Byakuya se quedó asombrado por tantos problemas que tenía aquella familia.
― Ya veo. –dijo él. –No habrá que preocuparse por el dinero ni por su hijo si se casa conmigo, Haruka.
― ¿Entonces sí nos casaremos? –preguntó Haruka.
― Sí. Claro que, a pesar de que ayudare económicamente a su familia, nos casaremos por bienes mancomunados si no le molesta, además de que tendrá que firmar un contrato prenupcial con unas cuantas clausulas.
― ¿Contrato? –preguntaron Haruka e Izui simultáneamente.
― Claro. Renji. –dijo Byakuya haciendo sonar una campanita y de la nada apareció una especie de mayordomo de cabello rojo.
― Dígame, Kuchiki-sama.
― Dale a la señorita Haruka el contrato prenupcial, que lo firme y luego haz los preparativos para la boda de pasado mañana. –se levanto Byakuya.
― ¿Pasado mañana? –Haruka grito sorprendida.
― Renji las atenderá, yo tengo asuntos que arreglar en mi despacho, siéntanse como en su casa, señoritas. –dijo Byakuya retirándose de la sala dejando a las presentes boquiabiertas.
― Por favor firme el contrato prenupcial, Haruka-sama. –le dijo Renji con mucho respeto.
― Vale, vale, pero no me hables con tanto respeto que me sentiré vieja.- sonrió Haruka.
― ¿Qué dice el contrato? –dijo Izui muriéndose por el chisme.
― Veamos… -dijo Haruka leyendo.
“…
Bla blá y la interesada deberá cumplir las siguientes clausulas…
1.- La contratada no se mezclara en los negocios familiares Kuchiki, no tendrá poder en la empresa excepto en la mansión.
2.- Deberá elegir un mayordomo personal.
3.- Puede traer a vivir a la mansión Kuchiki solo a su familia nuclear.
4.- Se mudará a la mansión Kuchiki inmediatamente después de firmar el contrato.
5.- Respetará las reglas de la familia Kuchiki sin excepción alguna.
6.- Mostrará un comportamiento alturado en todo momento y en cualquier circunstancia.
7.- La relación del contratante y contratada será explícitamente formal.
”
― Bueno, a firmar. –Dijo Haruka dándose ánimos internamente, intentando creer que después de aquello todo iba a mejorar. Minutos después, la firma de Shihoin Haruka estaba puesta en el contrato.
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Y termina otro capitulito, que tal te parecio lucky? a que no te esperabas q actualizara hoy, vdd? jaja
En lo personal me encanta el bullying de Soi hacia Tontihime jaja, pero el bullying es malo ok? no lo hagan! :P Y bueno, estuvimos a un pelito de descubrir que fue de Toshiro pero dije: nah, hoy no tengo deseos de que se descubra q fue de él jajaja.
La canción es Harukaze (brisa de primavera) del grupo Scandal :)

:O!
ResponderEliminarque bueno que actualisaste, ahi Dios, casi mori pensando que Gin estuviera mal, perto esta vivo y bien que bueno.
soi es muy mala, pero bueno orihime no me cae, asi que, esta bien xD.
:O el contrato!! jajajaja te equivocaste y le pusiste en un punto Kurosaki xD, pero estuubo genial, espero que haruka se lleve bien con rukia :)
te quedo super genial, boda demasiado rapido D:, pero bueno siendo byakuya no me sorprende nada.
espero actu jejejej sin presiones nomas esperare :)
jajaja q bueno q te gusto :D y sí, se casan muy pronto, tan típico de Byakuya jaja
ResponderEliminarYa corregí lo de Kurosaki :p jeje
ojala pronto actualice jajaja y tu tmb!